La discusión se da en el marco del Congreso que se realiza en Quito, donde representantes de las diez federaciones sudamericanas analizan las propuestas para organizar la competencia continental dentro de dos años.
Entre las alternativas más firmes surge nuevamente Estados Unidos, que ya fue anfitrión en 2024. Su infraestructura, capacidad organizativa y extensión territorial son factores clave que inclinan la balanza a su favor, además de la posibilidad de repetir el formato con selecciones invitadas de la Concacaf.
Sin embargo, Argentina no queda relegada. La candidatura nacional se sostiene en la variedad y calidad de estadios distribuidos en distintas provincias, lo que permitiría federalizar el torneo. En ese contexto, el Madre de Ciudades de Santiago del Estero—uno de los escenarios más modernos del país— aparece como una carta fuerte del interior.
A la lista de posibles sedes argentinas también se suman recintos de peso como el Estadio Monumental, el Estadio Mario Alberto Kempes y el Estadio Malvinas Argentinas, entre otros.

Otra alternativa en análisis es una organización compartida entre Argentina, Uruguay y Paraguay, en línea con la proyección regional de cara al Mundial 2030. Más atrás, Ecuador también presentó su postulación con varias ciudades disponibles.
Mientras el foco global sigue puesto en el Mundial 2026, en Sudamérica ya se empieza a jugar otro partido clave: definir quién será anfitrión de la Copa América 2028, con Santiago del Estero ilusionado con ser parte del mapa continental.
