“Desmoralizó al Poder Judicial”: ONG brasileña busca intervenir en la causa contra Agostina Páez
El Centro de Articulación de Poblaciones Marginalizadas (CEAP) solicitó actuar como "amigo del tribunal" en el proceso por injuria racial que enfrenta la abogada santiagueña en Río de Janeiro. La organización rechaza que el caso se resuelva con un acuerdo económico y exige una reparación colectiva que incluya el financiamiento de proyectos sociales transnacionales contra el racismo.

El caso de Agostina Páez (29), procesada por realizar gestos racistas en un bar de Ipanema en enero pasado, tomó un giro institucional, de la mano de una ONG. Se trata de CEAP, una de las organizaciones de derechos civiles más prestigiosas de Brasil fundada en 1989, que solicitó formalmente su intervención ante el Tribunal Penal N° 37 de Río de Janeiro.

Con su participación en el caso, pretende evitar que el sistema judicial brasileño minimice el acto de odio tratándolo como un simple incidente turístico.

Carlos Nicodemos, representante legal de la ONG, explicó de manera tajante los motivos de esta irrupción. “Considero que ella desmoralizó al poder judicial de Río de Janeiro”, sostuvo. Para la entidad, el hecho de que la joven aguarde la sentencia en Argentina tras ser filmada imitando a un mono frente a empleados brasileños envía un mensaje de impunidad y falta de respeto a la soberanía judicial del vecino país.

Hasta el momento, el debate judicial giraba en torno a una compensación económica de 120 salarios mínimos para las víctimas (aproximadamente US$ 39.000). Sin embargo, el CEAP rechaza esta salida por considerarla insuficiente para reparar la magnitud de la ofensa.

La estrategia del “litigio estratégico” que propone la ONG busca que el juez Guilherme Duarte imponga sanciones que trasciendan lo monetario. Pues exigen que Páez sea obligada a financiar proyectos sociales contra la xenofobia y el racismo y proponen que estas iniciativas involucren a la sociedad civil de Argentina y Brasil para atacar la raíz cultural del problema.

Además, buscan que la sentencia sirva para “reordenar una cultura” que suele relativizar el racismo como si fuera un “malentendido”.

El entorno familiar

Un punto que generó especial indignación en la organización brasileña fue la actitud de la familia de la acusada, más específicamente del padre de Agostina. El CEAP sostiene que la conducta de la abogada no fue un exabrupto aislado, sino una conducta validada en su ámbito íntimo. Esta lectura se apoya en el comportamiento de su padre, Mariano Páez, quien repitió los gestos racistas al recibir a su hija en Argentina.

“El racismo no nace solo en el individuo, nace en la familia”, afirmó Ivanir dos Santos, coordinador del CEAP. Para los activistas, el sistema judicial brasileño ha sido hasta ahora más diligente en restituir el “confort” de la acusada que en reparar la dignidad de los trabajadores agredidos, instalando la peligrosa idea de que “denunciar cansa más de lo que resuelve”.

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