En medio de la creciente preocupación por amenazas en escuelas de todo el país, el doctor en Ciencias Políticas José Carabajal aportó en diálogo con La Mañana de Info una mirada distinta que corre el foco de la discusión: lejos de responsabilizar exclusivamente a los estudiantes o a las instituciones, propuso analizar el problema desde la estructura misma del sistema educativo.
Durante la entrevista telefónica, Carabajal sostuvo que para comprender lo que está ocurriendo es necesario recurrir a autores como Michel Foucault, Pierre Bourdieu y Paulo Freire, quienes estudiaron las dinámicas de poder, disciplina y reproducción social en la educación.

“El alumno entra a una institución en jardín de infantes, alrededor de los tres años, y experimenta un desapego forzoso, un microdesarraigo de su casa y su familia”, explicó. Según planteó, ese primer ingreso a un entorno desconocido, con personas ajenas y bajo la obligación de socializar, puede constituir el inicio de una cadena de tensiones que se arrastra durante toda la trayectoria escolar.
En ese sentido, señaló que no se trata de hechos aislados, sino de procesos acumulativos. “¿Quién no ha visto niños llorando en la entrada o que necesitan que los padres se queden a acompañarlos? Ahí comienza todo esto”, afirmó, al describir lo que considera una experiencia potencialmente traumática en la infancia.
Carabajal también puso el foco en el sistema de evaluación escolar, retomando los aportes de Foucault sobre el examen como mecanismo de control. “En la primaria y secundaria aparece la clasificación: bueno, malo, el mejor, el peor. Eso impacta en la autoestima y genera una presión constante, no solo desde la escuela, sino también desde las expectativas familiares”, indicó.
Frente a este panorama, el especialista se mostró escéptico sobre la posibilidad de una transformación profunda del sistema educativo en el corto plazo, al que definió como “uno de los más difíciles de modificar”. Sin embargo, propuso avanzar en medidas que permitan “descomprimir esta tremenda olla de presión que es la escuela”.
Entre los aspectos a revisar, mencionó la uniformización como uno de los puntos críticos. “El uniforme debería dejarse de lado”, sostuvo, al tiempo que cuestionó la tendencia a idealizar la institución escolar. “El mayor error es romantizar la idea de la escuela. Hay que ponerla en el plano de la realidad: es una institución más, con problemas”, remarcó.
Finalmente, advirtió que la acumulación de estas tensiones configura “un caldo de cultivo” que, tarde o temprano, termina manifestándose. “Todo esto está explotando por algún lado”, concluyó, en referencia a los episodios recientes que encendieron las alarmas en la comunidad educativa.
