Un escenario de pesadilla fue descubierto este viernes por la noche en la clínica Santa María, ubicada en la calle Marengo al 3900, Villa Ballester. El área de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense irrumpió en el centro médico siguiendo la pista de una niña de 12 años, víctima de abuso sexual y oriunda de la localidad de Monte Quemado, Santiago del Estero, quien se encontraba en el octavo mes de gestación.
Lo que comenzó como un exhorto desde la justicia santiagueña derivó en un hallazgo macabro: los investigadores encontraron ocho fetos ocultos en bolsas de consorcio; cinco de ellos estaban plenamente formados, mientras que los tres restantes se encontraban en estadios iniciales de desarrollo.
La conexión con Santiago del Estero y una ONG de Palermo
La investigación dio un giro crucial tras un intercambio de información entre la Policía de Santiago del Estero y la fuerza provincial. Se sospecha que una ONG dedicada a la salud reproductiva, con sede en el barrio porteño de Palermo, habría financiado los pasajes y el alojamiento de la menor y su madre para trasladarlas a Buenos Aires.
El procedimiento: Dada la avanzada edad gestacional (ocho meses), cualquier interrupción del embarazo representaba un riesgo de muerte para la niña.
El paradero de la menor: Al momento del allanamiento, la niña y su madre ya no se encontraban en la clínica. La mujer declaró inicialmente desconocer el destino de la criatura que su hija gestaba.
La hipótesis de trata: Los peritos trabajan ahora para determinar si el bebé de la niña se encuentra entre los cuerpos hallados o si, por el contrario, nació vivo y fue entregado ilegalmente, lo que configuraría un caso de trata de personas o venta de bebés.

Estado de la causa y “clínica del horror”
Durante el operativo, el director del establecimiento intentó deslindar responsabilidades, asegurando no tener conocimiento sobre el ingreso de la paciente menor de edad. Pese a la gravedad del hallazgo de los restos biológicos, la UFI N°7 de Malvinas Argentinas procedió a la identificación de todos los presentes, aunque por el momento no se han registrado detenciones.
La investigación ahora se centra en cruzar los datos de la ONG involucrada —que ofrece servicios de interrupción voluntaria del embarazo en su web— con los registros de la clínica Santa María. La causa, caratulada inicialmente como averiguación de ilícito, busca desentramar si el centro médico funcionaba como una fachada para prácticas ilegales de altísimo riesgo y tráfico de recién nacidos.
