Las intensas precipitaciones que azotaron la región metropolitana de Recife y zonas rurales de Brasil, provocaron deslizamientos de tierra e inundaciones que se cobraron la vida de al menos seis personas, entre ellas tres niños.
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno brasileño decretó el estado de emergencia para agilizar el envío de asistencia a los más de 2.700 evacuados que dejó la tormenta hasta el momento.
La tragedia golpeó con fuerza ayer a los municipios de Recife y Olinda, donde las autoridades de Defensa Civil confirmaron los fallecimientos tras una jornada de lluvias ininterrumpidas. Entre las víctimas fatales se encuentran tres menores de edad y un hombre de 34 años, cuyo cuerpo fue hallado en el barrio de Capiberibe luego de haber permanecido desaparecido desde la noche del viernes.
El impacto de las lluvias fue devastador para la infraestructura local y obligó a cerca de 2.700 personas a abandonar sus hogares en once municipios distintos.
El Cuerpo de Bomberos desplegó un operativo de gran escala que incluyó el uso de 26 botes de salvamento para rescatar a 525 ciudadanos que habían quedado completamente aislados por el avance del agua.
Este nuevo temporal en el noreste se suma a una preocupante lista de eventos climáticos extremos que golpearon a Brasil en los últimos años. En febrero último, los aguaceros en el estado de Minas Gerais dejaron un saldo de 66 muertos y tres desaparecidos.
