El último Boletín Epidemiológico Nacional reveló que los casos de meningitis en Argentina se ubican por encima de lo esperado para esta altura del año. Con 172 casos detectados, la cifra supera la mediana de 152 acumulados en el mismo período entre 2022 y 2025.
La situación se complementa con la confirmación de 8 casos de distintas etiologías en la provincia de Salta, lo que refuerza la necesidad de una vigilancia activa frente a una enfermedad que, según el Dr. Enrique Casanueva, puede ser “aguda y fulminante” incluso en niños previamente sanos.
La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, fundamentales para la protección del sistema nervioso central, la misma puede ser causada por distintos agentes, como virus, bacterias, hongos o parásitos, aunque las formas bacterianas son las más severas y las que generan mayor preocupación desde el punto de vista sanitario.
Estas infecciones pueden progresar rápidamente y provocar complicaciones graves, incluyendo daño neurológico permanente y hasta la muerte, especialmente en los grupos más vulnerables.
Los síntomas suelen aparecer de forma repentina e incluyen fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello, sensibilidad a la luz, náuseas, vómitos y alteraciones del estado mental. El mayor problema que presenta la enfermedad es que sus primeros síntomas muchas veces no son tratados debidamente porque son comunes a otras afecciones, por lo que el retraso en el tratamiento también aumenta el riesgo.
La brecha de vacunación: el punto crítico
Si bien Argentina cuenta con un Calendario Nacional de Vacunación completo que incluye protección contra Meningococo, Neumococo y Haemophilous Influenzae tipo b, las autoridades sanitarias observan con preocupación una caída en la adherencia a medida que aumenta la edad:
-
3 meses: 83,5% de cobertura.
-
15 meses (refuerzo): Cae al 72,9%.
-
11 años (dosis única): Se desploma al 51,9%.
Esta baja en la adolescencia es particularmente riesgosa, ya que los jóvenes presentan las tasas más altas de portación de la bacteria y son el principal foco de transmisión en contextos de convivencia cercana.
La principal amenaza en lactantes
Los datos epidemiológicos entre 2022 y 2024 indican que el 95% de los casos de meningococo en menores de un año fueron causados por el serogrupo B. Aunque el calendario oficial cubre los grupos A, C, Y y W, los especialistas recomiendan consultar con profesionales de la salud sobre esquemas ampliados para cubrir el serogrupo B en los grupos de mayor riesgo.
Signos de alerta: ¿cuándo consultar?
Reconocer los síntomas de forma precoz es vital para reducir el riesgo de secuelas permanentes (que afectan al 20% de los sobrevivientes) como pérdida auditiva o trastornos neurológicos.
En bebés y niños pequeños prestar atención a:
-
Irritabilidad o llanto persistente.
-
Somnolencia excesiva o dificultad para despertar.
-
Rechazo al alimento.
-
Fontanelas (la “mollera”) abultadas.
“Nos hemos acostumbrado tanto a las vacunas que corremos el peligro de no saber apreciarlas”, reflexionó Casanueva, instando a la población a completar los esquemas pendientes para frenar el avance de la enfermedad este año.
