Como ocurre cada año, la fiesta del Señor de los Milagros de Mailín convoca a miles de devotos y también a vendedores de distintos puntos del país que llegan con la esperanza de realizar buenas ventas durante los días de celebración.
Uno de ellos es Juan Carlos, un puestero oriundo de San Luis, quien recorrió aproximadamente 900 kilómetros junto a su esposa, su hija y su yerno para instalar un puesto de artículos regionales y religiosos en las inmediaciones del santuario.
“Viajamos 900 kilómetros para venir a poner este puesto”, relató en diálogo con Info del Estero, mientras atendía a los peregrinos que buscaban recuerdos y estampas del Señor de Mailín.
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La familia arribó el jueves a la villa, armó el puesto el viernes y trabajó durante las tres jornadas centrales de la festividad. Entre los productos ofrecidos se destacaban imágenes religiosas y distintos artículos regionales, siendo las figuras del Señor de los Milagros las más solicitadas por los fieles.
“La gente viene a pedir protección al Señor de Mailín y se lleva imágenes para su casa”, explicó.
Sin embargo, al hacer un balance de la experiencia, el comerciante reconoció que las ventas estuvieron por debajo de sus expectativas. “Floja, como todo. No se gana nada, se gasta todo”, lamentó.
Juan Carlos contó además que no visitaba Mailín desde hacía 35 años y que decidió regresar para cumplir una promesa personal. “Le prometí a mi señora que iba a hacerle conocer este lugar a ella y a mi hija”, comentó emocionado.
