La Copa del Mundo 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, ya empezó a generar debate incluso antes de rodar la pelota. Esta vez, la polémica no gira alrededor de los equipos o los estadios, sino del precio de las entradas, que alcanzaron valores históricos y convierten al torneo en uno de los eventos deportivos más costosos para los hinchas.
Según un informe publicado por The Economist, los boletos para la fase de grupos tuvieron un valor promedio cercano a los 200 dólares, mientras que las entradas más económicas para la final llegaron a los 2.030 dólares. Los números superan ampliamente a los de ediciones anteriores y marcan un nuevo récord.
Para los fanáticos argentinos, seguir a la Selección también implica un fuerte gasto. Al tratarse de uno de los equipos más convocantes y favoritos, los encuentros de la Albiceleste presentan una demanda mucho mayor, lo que automáticamente eleva los precios.
Uno de los grandes cambios implementados por FIFA para este Mundial fue el sistema de precios dinámicos. Esto significa que el valor de las entradas aumenta o disminuye dependiendo de la demanda. Además, se habilitó un sistema oficial de reventa que también generó un fuerte impacto en el mercado.
La situación llegó a niveles llamativos. Algunas localidades para la final aparecieron publicadas en reventa por cifras millonarias, mientras que distintos informes detectaron una caída de precios en determinados partidos debido a una demanda menor a la esperada.
El fenómeno también encendió alarmas fuera de los estadios. Sectores vinculados al turismo y hotelería señalaron reservas inferiores a las proyectadas, algo que sorprendió teniendo en cuenta la magnitud del evento.
Más allá de los números, el debate apunta a otra cuestión: el acceso de los hinchas. Distintos análisis sostienen que los altos precios pueden modificar el perfil del público y afectar el ambiente tradicional que suele caracterizar a un Mundial.
Con el Mundial cada vez más cerca y a menos de un mes del inicio, la expectativa crece en todo el mundo. Sin embargo, para muchos fanáticos la gran pregunta ya no pasa solamente por conseguir una entrada, sino también por poder pagarla.
