Lo que no viste del Tedeum: tregua de Caputo con los Menem, el operativo contención a Bullrich y el mensaje de Karina Milei
Detrás de escena del Tedeum: la tregua forzada de Santiago Caputo con el Gabinete y la total exclusión de Villarruel.

El Tedeum del 25 de mayo no fue una simple misa patria, sino la puesta en escena que Javier Milei necesitaba para apagar el fuego de una semana de furiosas internas en su Gabinete. Detrás del protocolo y el frío de la Plaza de Mayo, la Secretaría General a cargo de Karina Milei tejió una coreografía política milimétrica.

La gran sorpresa de la jornada fue la aparición de Santiago Caputo caminando junto a la comitiva oficial desde la Casa Rosada hasta la Catedral Metropolitana. El asesor presidencial, que venía de protagonizar fuertes cruces públicos con el ala de los Menem, escenificó el fin de las hostilidades al mostrarse entre risas y charlas de vereda con Eduardo “Lule” Menem justo antes de entrar al templo.

Adentro, la distribución de los bancos funcionó como un fiel reflejo del mapa de poder actual. En la primera línea se ubicó la propia Karina Milei, flanqueada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Las ausencias de la jornada estuvieron justificadas por cuestiones de salud y agenda en los casos de Luis Caputo y Sandra Pettovello, pero la verdadera nota discordante la dio la exclusión de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien directamente no fue invitada por la organización.

En paralelo, el oficialismo montó un operativo de contención para Patricia Bullrich, aunque fue ubicada inicialmente en los bancos del fondo, el Presidente la compensó con un efusivo abrazo antes de la ceremonia y un lugar de privilegio en el balcón de la Rosada, un respaldo que la ministra de Seguridad capitalizó al retirarse entre aplausos de militantes que ya la candidateaban para el 2027.

El cierre de la jornada estuvo marcado por los gestos de Milei hacia Jorge Macri, a quien invitó especialmente al escenario frente al Cabildo en un intento visible por aceitar la relación con el jefe de Gobierno porteño, y por una frase final de Karina Milei, quien al regresar a pie entre los vallados se acercó a la gente para agradecerles el “aguante” bajo el frío, sellando una jornada donde el Gobierno logró, al menos por unas horas, ordenar las piezas de su propio rompecabezas.

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