Hay días que quedan marcados para siempre en la historia de un club. Para Central Córdoba, uno de ellos es sin dudas el 8 de junio de 2019. Aquella tarde en Junín, el Ferroviario derrotó a Sarmiento en la definición por penales y consiguió el ascenso a la Primera División del fútbol argentino, un logro que modificó para siempre el rumbo de la institución.
Lo más llamativo de aquella campaña fue que Central Córdoba no llegaba como uno de los grandes candidatos. Apenas un año antes había conseguido el ascenso desde el Federal A y afrontaba su primera temporada de regreso en la Primera Nacional. Sin embargo, el equipo dirigido por Gustavo Coleoni fue creciendo con el correr de las fechas y terminó metiéndose entre los protagonistas del campeonato.
La Primera Nacional 2018/19 contó con 25 equipos que se enfrentaron todos contra todos en una sola rueda de 24 fechas. Arsenal consiguió el ascenso directo tras terminar primero con 46 puntos, mientras que el segundo boleto a la Superliga debía definirse mediante un reducido entre los equipos ubicados del segundo al noveno puesto.
Central Córdoba finalizó sexto con 37 unidades producto de 9 victorias, 10 empates y apenas 5 derrotas. Convirtió 27 goles y recibió 24. Fue una campaña sólida, aunque insuficiente para pelear el ascenso directo, quedando nueve puntos por detrás de Arsenal y Sarmiento.
Además, el puesto conseguido en la tabla obligaba al Ferro a recorrer el camino más complicado posible. En todas las series del reducido tendría desventaja deportiva. Eso significaba que siempre definiría como visitante y que cualquier empate en el resultado global favorecía a sus rivales.
El primer paso fue Platense, que había terminado quinto. La ida disputada en el Alfredo Terrera terminó igualada sin goles y dejó la serie totalmente abierta para la revancha en Vicente López.
Allí apareció uno de los momentos más recordados de aquella campaña. Cuando el partido parecía encaminarse a la clasificación del Calamar por ventaja deportiva, Ortega sacó un remate memorable desde afuera del área a los 30 minutos del segundo tiempo. La pelota superó al arquero y se convirtió en el gol que metió a Central Córdoba entre los cuatro mejores.
En semifinales esperaba Almagro, un equipo que había tenido muy buen torneo. La serie comenzó cuesta arriba en Santiago del Estero, ya que el Tricolor se puso en ventaja a través de Arce a los 12 minutos. Sin embargo, la reacción ferroviaria fue inmediata. Apenas tres minutos después, Facundo Melivilo armó una gran jugada individual, dejó varios rivales en el camino y definió por debajo de las piernas del arquero para igualar el encuentro.
Ya en el complemento apareció el “Bicho” Rossi. El goleador del equipo conectó una espectacular pirueta dentro del área para marcar el 2 a 1 definitivo y darle una pequeña ventaja al Ferro de cara a la revancha.
La vuelta en José Ingenieros volvió a mostrar la personalidad de aquel equipo. Nahuel Luján adelantó a Central a los 23 minutos tras una asistencia de Rossi y obligó a Almagro a convertir dos goles. El local descontó antes del descanso gracias a un tiro libre de Piovi que nadie llegó a desviar y terminó dentro del arco.
Los minutos finales fueron de sufrimiento. Almagro empujó con todo en busca de la clasificación, pero Central resistió y encontró el golpe final a los 93 minutos. Otra vez apareció Rossi, quien tomó una pelota de volea desde muy lejos, la elevó por encima del arquero y vio cómo el balón pegaba en el travesaño antes de ingresar. Fue un desahogo y festejo total de aquel golazo que selló el pase a la gran final.
Del otro lado esperaba Sarmiento de Junín, que había terminado segundo en la fase regular y llegaba como favorito para quedarse con el ascenso.
La ida se disputó en un Alfredo Terrera colmado. Central golpeó primero gracias a un cabezazo del “Bicho” Rossi tras un tiro de esquina. Sin embargo, el Verde reaccionó y encontró el empate a través de Nicolás Miracco para dejar la serie abierta.
Todo se definió el 8 de junio en el estadio Eva Perón de Junín. Durante el partido, Sarmiento tuvo las situaciones más claras y estuvo cerca de romper el cero en varias oportunidades.
Finalmente todo se definía desde el punto penal. En donde el arquero ferroviario terminó transformándose en héroe durante la definición por penales. Allí le contuvo el remate a Franco Leys y encaminó el sueño santiagueño.
Central Córdoba fue infalible desde los doce pasos. Diego Jara, Javier Rossi, Facundo Melivilo y Hugo Vera Oviedo convirtieron sus ejecuciones. Finalmente llegó el turno de Alfredo “La Oveja” Ramírez. Con toda la presión sobre sus hombros, el mediocampista remató con seguridad y desató el festejo más grande de la historia reciente del club. El 5 a 3 en la tanda confirmó el ascenso y convirtió a aquel plantel en leyenda.
Lo que vino después ya forma parte de otra historia. Central Córdoba logró mantenerse en Primera, disputó finales, enfrentó a los equipos más importantes del país, consiguió victorias históricas, jugó la Copa Libertadores y protagonizó noches inolvidables que parecían imposibles de imaginar años atrás.
Pero todo comenzó aquel 8 de junio de 2019. El día en que un equipo que había terminado sexto, que jugó todas las series con desventaja deportiva y que nadie daba como favorito, escribió una de las páginas más gloriosas del deporte santiagueño.
Siete años después, el recuerdo sigue intacto. Porque aquella tarde en Junín no solo significó un ascenso: fue el comienzo de la etapa más importante en la historia de Central Córdoba.

