La salida de Edinson Cavani dejó vacante una de las camisetas más importantes de Boca. La número 10, utilizada por ídolos como Diego Maradona, Juan Román Riquelme y, más recientemente, el delantero uruguayo, todavía no tiene dueño definido, aunque hay un nombre que gana cada vez más fuerza: Tomás Aranda.
Con apenas 19 años, el mediocampista se transformó en una de las grandes apariciones del Xeneize durante la última temporada. Su desparpajo, personalidad y rendimiento hicieron que rápidamente se ganara un lugar en la consideración del cuerpo técnico y también en el corazón de los hinchas.
Aranda debutó en Primera a comienzos de año y, pese a su corta edad, mostró una madurez llamativa dentro del campo de juego. En pocos meses pasó de ser una promesa de las divisiones inferiores a convertirse en una pieza importante dentro del plantel profesional.
Su crecimiento incluso lo llevó a ser convocado por Lionel Scaloni para entrenarse junto a la Selección Argentina en la previa del Mundial 2026. Allí compartió trabajos con figuras de primer nivel y sumó una experiencia que marcó un antes y un después en su carrera.
Lejos de relajarse tras ese reconocimiento, el juvenil volvió a demostrar su compromiso. Luego de regresar desde Estados Unidos, donde estuvo trabajando con la Albiceleste, el nuevo cuerpo técnico le ofreció algunos días de descanso por la intensa actividad que acumuló durante el semestre. Sin embargo, Aranda tomó otra decisión.
Tras mantener una charla con Rodolfo Arruabarrena, el mediocampista optó por reincorporarse de inmediato a los entrenamientos y presentarse desde los primeros días de la pretemporada en Boca Predio. Aunque realizará trabajos diferenciados para administrar las cargas físicas, dejó en claro que quiere ganarse su lugar desde el arranque del nuevo ciclo.

Ese gesto fue muy bien valorado puertas adentro y alimenta aún más la posibilidad de que reciba un respaldo importante de parte del club para el segundo semestre.
Mientras Boca afronta una etapa de renovación y busca nuevos referentes dentro del plantel, Aranda aparece como una de las caras del futuro. Y en ese contexto, la camiseta número 10 podría convertirse en el símbolo perfecto de la confianza que el club deposita en una de sus mayores promesas.
