Los estudios de #MDI fueron el escenario de un relato conmovedor y urgente sobre las falencias institucionales ante el acoso escolar. Eliana Jugo se presentó en el programa para visibilizar el caso de bullying que sufrió su hijo Valentino en un colegio céntrico de la ciudad, una situación insostenible que la llevó a tomar la drástica pero sanadora decisión de cambiarlo de establecimiento.
El calvario del niño, que actualmente cursa el cuarto grado, comenzó cuando estaba en segundo. A pesar de los reiterados avisos de la familia, los conflictos escalaron hasta convertirse en un punto de quiebre absoluto hace un par de semanas, cuando Valentino dejó una carta desesperada a su entorno. “Decido escucharlo, decido prestar atención a sus comportamientos, a su llamado de atención a través de una carta”, explicó Eliana visiblemente afectada, agregando que al confrontar al niño sobre qué quería hacer, su respuesta la conmovió por completo “Me quiero ir, no soy feliz”.
La respuesta de las autoridades del colegio reflejó una alarmante falta de herramientas y empatía, una constante que suelen denunciar los padres de las víctimas. Según relató la madre, los directivos buscaron minimizar las agresiones sistemáticas que el pequeño sufría en los recreos y en los baños (donde lo excluían y le exigían cumplir ciertas condiciones para pertenecer al grupo) bajo el remanente argumento de que “son cosas de niños, ya va a pasar”. Lejos de sancionar a los agresores o convocar a una reunión general de padres, la institución optó por derivar a una psicopedagoga que terminó otorgándole un diagnóstico apresurado de “trastorno inespecífico”. Tras la presentación de la carta y varios dibujos donde el menor canalizaba su angustia, la contestación oficial se limitó a un frío formalismo “Bueno, ya hemos charlado con los papás, en el caso que veamos que esta situación sigue se van a tomar cartas en el libro”.
Durante la emisión del programa se compartieron audios del propio Valentino con el fin de concientizar a la sociedad, exponiendo la madurez y el dolor en primera persona de un niño acosado. En sus mensajes, el menor advirtió sobre el peligro de la escalada del sufrimiento “Escuchen a sus hijos, háganle caso, no es mentira cuando les digan ‘pa, me están haciendo bullying’. No es a propósito lo que están diciendo. Algunos lo hacen a propósito, lo hacen hasta los padres y yo estoy feliz de cambiarme de escuela”. Eliana adhirió a las palabras de su hijo, señalando que la falta de intervención oportuna empuja a las víctimas a reaccionar de formas trágicas, llegando en muchos casos a la autoflagelación o al suicidio, siendo siempre la víctima la que termina abandonando la institución.
Sobre el cierre de la entrevista, Jugo dejó una profunda reflexión destinada tanto a las familias que atraviesan situaciones similares como a aquellas cuyos hijos ejercen el acoso. “El bullying no empieza en el colegio, empieza en el núcleo familiar. Yo creo que nuestros hijos son espejos nuestros y vienen a mostrarnos situaciones que como adultos tenemos que resolver. Si mi hijo llegase a hacer bullying, hay algo en mí que estoy haciendo mal”, sentenció con firmeza.
Para aquellos padres que ven sufrir a sus hijos en silencio, recomendó encarecidamente prestar atención a los dibujos y cambios de comportamiento, dejando un consejo final “Escucharlos, no minimizar su dolor, no minimizar absolutamente nada. Si vemos que desde el establecimiento no toman medidas en esta situación, la forma más pasiva, más pacífica, en paz y en armonía lamentablemente es sacarlos del colegio. No se den por vencidos”. Hoy, Valentino se prepara para comenzar en una nueva institución con una actitud completamente renovada, emocionado y contenido por directivos que, a diferencia de su experiencia anterior, lo escucharon y establecieron pautas claras de convivencia desde el primer día.
