Luego de años de espera, dilaciones y una profunda lucha judicial, este viernes 3 de julio comenzará el juicio oral contra Federico Nicolás Mazzini, médico cirujano del Hospital Italiano de CABA, denunciado por su expareja Lorena Candia.
En una conmovedora entrevista con #MDi, la víctima repasó el calvario que vive desde el 14 de marzo de 2022, fecha en la que asentó la denuncia, y expresó su expectativa de cara a la audiencia debate tras haber sufrido una dolorosa suspensión previa en el mes de abril. “Por suerte no hay ningún tipo de suspensión pedida por Mazzini, así que hasta ahora el 3 de julio comenzaría la audiencia debate si todo sale bien”, manifestó Lorena, quien no ocultó el desgaste físico y emocional que le genera esta vigilia, conviviendo con síntomas de angustia, aislamiento e incertidumbre ante cualquier recurso de último momento que pudiera presentar la defensa. La calificación legal del caso refleja la gravedad de los hechos “Yo soy víctima de violencia de género, la calificación legal es abuso sexual con acceso carnal, amenazas, amenazas coactivas, instigación al suicidio, lesiones leves agravadas”, detalló, explicando que ella quiere una pena de 19 años de prisión efectiva en un concurso de delitos, mientras el acusado transita el proceso en libertad, sin haber pisado una comisaría ni poseer prohibición para salir del país.
El camino hacia el banquillo de los acusados estuvo marcado por constantes maniobras que extendieron el sufrimiento de la denunciante. Según denunció la víctima, el imputado y su defensa técnica se encargaron de apelar sistemáticamente cada resolución judicial para ganar tiempo. “Todas las apelaciones que ha hecho Mazzini fueron todas rechazadas, yo te puedo contabilizar 6 apelaciones rechazadas”, aseguró Lorena, remarcando que cada uno de estos planteos significaba una parálisis de tres o cuatro meses a la espera de la Cámara. “Yo hago responsable directo a Mazzini de todas las dilaciones que hubo en el proceso”, sentenció con firmeza, describiendo el enorme costo de salud que conlleva “Mi vida está en pausa, yo no puedo trabajar, no me puedo vincular con gente, vincularme con hombres no está en mí”. A sus 47 años, la persistencia de las crisis de pánico, los dolores de pecho y la incontinencia le recuerdan a diario las secuelas del maltrato. Para ella, la llegada del debate oral constituye un paso gigante hacia la reconstrucción personal, afirmando que “realmente yo necesito recuperar mi vida y atravesar el juicio oral es una manera que yo sentiría que hay una reparación y claramente con una condena”.
Durante la entrevista, Lorena expuso los perversos mecanismos de manipulación psicológica que ejercía el profesional de la salud, quien utilizaba su condición de médico prestigioso como una herramienta de sometimiento y descalificación. Con crudeza, recordó las frases con las que Mazzini intentaba anular su voluntad y cómo la instigaba a quitarse la vida “Él me decía que por ser médico él me podía diagnosticar que yo estaba loca” y “él me decía cómo hacerlo, cómo lo tenía que hacer, que lo haga para demostrar lo loca que yo estaba”, bajo la constante amenaza de que a ella nadie le creería por “no ser nada”.
A pesar de la asimetría de poder, la causa llega a juicio respaldada por un contundente material probatorio que incluye videos, audios, pericias psicológicas, registros de llamadas, chats e historias clínicas que documentan su intento de suicidio. Con la templanza de quien sabe que agotó todas las instancias formales, Lorena dejó un mensaje de aliento para aquellas mujeres que aún no se animan a romper el silencio “Hablen con su familia, lo primero”, aconsejó, sugiriendo acudir también “con un amigo, con un médico, hacé eso, hablá con ellos, pedí ayuda y si creés que este es el momento de denunciar hacelo, buscá acompañamiento”, concluyendo que, a pesar de la dureza del proceso, el acto de denunciar es un camino colectivo en el que ninguna víctima debe sentirse sola.
