La selección de Noruega no dejó ningún detalle librado al azar durante su participación en el Mundial 2026. Además de la preparación deportiva, el cuerpo técnico puso especial atención en la alimentación de sus futbolistas y trasladó desde su país un cargamento de 580 kilos de alimentos para mantener intacta la dieta habitual de la delegación.
Las provisiones incluyeron 300 kilos de salmón y trucha, 100 kilos de fletán, 180 kilos de quesos tradicionales noruegos —entre ellos el reconocido brunost— y unas 6.000 naranjas, productos destinados a alimentar a unas 70 personas cuatro veces por día.
La logística representó un verdadero desafío. En menos de un mes, la selección nórdica disputó partidos en cuatro ciudades diferentes, lo que obligó a mantener de manera permanente la cadena de frío para conservar la calidad de los alimentos durante cada traslado.
El salmón ocupa un lugar central en la planificación nutricional del equipo. Su elección responde tanto a criterios científicos como a cuestiones culturales, ya que aporta proteínas de alta calidad y ácidos grasos esenciales, además de representar un alimento muy arraigado en la gastronomía noruega. Para muchos jugadores, mantener ese vínculo con la comida de su país resulta clave durante los prolongados períodos de concentración.
Según detalló The Athletic, los chefs de la delegación diseñaron menús con distintas preparaciones de salmón, incluyendo versiones ahumadas, asadas y marinadas, acompañadas por guarniciones especialmente seleccionadas para equilibrar el aporte de calorías, proteínas, vitaminas y micronutrientes.
Todo el operativo requirió una coordinación permanente entre proveedores y especialistas en logística para garantizar que cada producto llegara en óptimas condiciones a los distintos destinos del equipo, demostrando que, en el fútbol de alto rendimiento, la alimentación también juega un papel decisivo.
