El huevo es uno de los alimentos más completos de la alimentación diaria, ya que aporta proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales en una sola porción. Sin embargo, su contenido de colesterol hizo que durante años muchas personas limitaran su consumo.
Ahora, dietistas registradas explicaron cuál es la cantidad recomendada de huevos por semana, según un artículo publicado por la revista Parade.
Para la mayoría de los adultos sanos, los expertos recomiendan consumir hasta siete huevos por semana, es decir, un huevo por día.
La dietista registrada Johannah Katz indicó que esta cantidad está respaldada por la evidencia científica y por las recomendaciones de la American Heart Association, que sostiene que las personas saludables pueden incluir un huevo entero diario dentro de una alimentación cardiosaludable. Incluso, los adultos mayores con colesterol normal podrían consumir hasta dos huevos por día.
¿El huevo eleva el colesterol en sangre?
Johannah Katz aseguró que los huevos arrastran una mala reputación injustificada. “Los huevos tienen mala fama por el colesterol. ¿Pero saben qué? El colesterol no eleva tu colesterol. La grasa saturada de alimentos como el queso, la manteca y la carne roja sí eleva el colesterol LDL. No es que no debamos consumir esos alimentos —todos los alimentos tienen cabida con moderación—, pero los huevos no son los culpables”, afirmó.

Además de su aporte proteico, el huevo contiene colina, un nutriente relacionado con la salud cerebral y la función muscular, así como vitamina B12, vitamina D, selenio, luteína y zeaxantina, componentes beneficiosos para la salud ocular.
Yema o claras
Otra duda frecuente es si conviene consumir solo las claras para evitar el colesterol de la yema. Sin embargo, dietistas recomiendan que, para aprovechar al máximo los beneficios nutricionales del alimento, lo recomendable es comer el huevo completo.
Eliminar la yema implica perder una importante cantidad de nutrientes, entre ellos la luteína, un antioxidante que ayuda a proteger la vista frente al daño asociado con la exposición cotidiana a las pantallas y que, además, podría desempeñar un papel en la prevención del deterioro cognitivo.
