La investigación judicial por las presuntas maniobras fraudulentas detectadas en Fürth Automotores SA continúa avanzando y, en las últimas horas, se produjo un cambio de fuerte impacto dentro de la estructura de la concesionaria: Gerardo Caro dejó de desempeñarse como gerente de la empresa.
La desvinculación se concretó mientras la firma atraviesa un proceso de auditoría integral impulsado por sus propietarios, quienes contrataron especialistas externos para revisar en profundidad la documentación comercial, administrativa e informática con el propósito de establecer el verdadero alcance del perjuicio económico y determinar cómo se habrían desarrollado las operaciones bajo sospecha.
De manera paralela, este sábado continuaron las reuniones internas entre directivos, auditores y personal de distintos sectores. Entre ellas, fueron convocados los vendedores del área de venta directa para recibir instrucciones sobre la continuidad de las tareas mientras avanza el relevamiento de información.
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Un faltante que podría superar los $300 millones
La salida de Caro se produce pocos días después de que uno de los dueños de la concesionaria declarara ante el Ministerio Público Fiscal. Durante su testimonio confirmó la realización de una auditoría externa y explicó el funcionamiento de los procedimientos internos de la empresa, elementos que ahora forman parte del expediente judicial.
Aunque hasta el momento no existe una cifra oficial sobre el daño económico, fuentes cercanas a la investigación sostienen que el faltante detectado sería superior a los 300 millones de pesos. Sin embargo, los investigadores no descartan que el monto aumente a medida que avance el análisis de la documentación secuestrada y se incorporen nuevos casos.
La pesquisa se centra en presuntas irregularidades vinculadas con operaciones de venta de vehículos cuyos pagos habrían sido realizados por los clientes, pero que no quedaron registrados en los sistemas oficiales de la empresa. También se investiga la entrega de unidades sin la correspondiente autorización administrativa y la existencia de recibos que no formarían parte de la documentación oficial.
Allanamiento y análisis de los sistemas
En el marco de la causa, días atrás la Justicia ordenó el secuestro y resguardo de la información almacenada en los sistemas informáticos de la concesionaria, incluyendo registros de ventas, movimientos de usuarios, modificaciones, auditorías internas y grabaciones de las cámaras de seguridad del sector de cajas.
La medida busca reconstruir el circuito administrativo de las operaciones y establecer si existió una metodología sostenida para desviar fondos o alterar registros comerciales.
Más irregularidades bajo la lupa
Además de las operaciones con dinero que no habría ingresado a las cuentas de la empresa, los investigadores también analizan una modalidad conocida como “subregistro”, mediante la cual algunas unidades habrían sido cargadas en el sistema como vehículos de mayor valor que los realmente entregados.
Esa diferencia habría permitido incrementar las comisiones percibidas por determinadas operaciones y comenzó a detectarse cuando algunos clientes acudieron a realizar servicios oficiales y advirtieron que el vehículo registrado por la concesionaria no coincidía con el que efectivamente habían adquirido.
Mientras continúan las pericias técnicas y la recolección de testimonios, la investigación sigue sumando elementos que podrían ampliar tanto el número de operaciones bajo análisis como el monto total del presunto fraude. La salida del gerente representa, por ahora, una de las decisiones empresariales más relevantes adoptadas desde que el caso salió a la luz.
