El mercado cambiario comenzó el segundo mes del año con señales mixtas pero favorables para el esquema económico del Gobierno. El dólar mayorista encadenó su segunda suba consecutiva, cerrando en $1.451, lo que le otorga mayor margen de movimiento dentro de la banda de flotación, que ahora tiene un techo de $1.567,85. A pesar de este avance, la divisa oficial se mantiene un 8,1% por debajo del límite superior, permitiendo una “holgura” que el Banco Central (BCRA) aprovecha para continuar su racha compradora.
Una de las notas destacadas de la jornada fue el fuerte retroceso del dólar blue, que cayó a $1.450, su nivel más bajo desde mediados de diciembre. Esta dinámica, sumada a la estabilidad de los dólares financieros (MEP a $1.450 y CCL a $1.489), refleja un escenario de calma financiera donde los inversores que apostaron a la dolarización perdieron frente a casi todas las demás alternativas de inversión, incluyendo las acciones.
La autoridad monetaria cerró el primer mes del año con un desempeño sólido, acumulando compras por u$s1.157 millones, la cifra más alta para un mes de enero desde 2025. Este ritmo permitió que las reservas brutas alcanzaran picos de u$s46.200 millones durante el mes, niveles que no se veían desde 2021, consolidando un escenario de mayor previsibilidad cambiaria.
En paralelo, los activos argentinos atraviesan un “veranito” financiero:
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Riesgo País: Perforó la barrera de los 500 puntos básicos.
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Bonos: Los títulos soberanos en dólares marcaron nuevos máximos históricos.
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Dólar Tarjeta: Se ubicó en $1.911, manteniendo el recargo del 30% tras el cierre del minorista en $1.471,30.
A pesar del buen clima financiero, el mercado mantiene la guardia alta frente a tres factores clave que marcarán el ritmo de las próximas semanas. En primer lugar, se seguirá de cerca la capacidad del BCRA para sostener la acumulación de reservas; en segundo término, los pagos inminentes al FMI por u$s810 millones; y finalmente, el impacto político que tendrá el inicio del debate de las reformas estructurales en el Congreso. Por ahora, el ancla cambiaria sigue firme como pilar de la estrategia para profundizar el proceso de desinflación.
