En un giro diplomático de último minuto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la extensión del alto el fuego con Irán, apenas horas antes de que expirara el plazo de dos semanas acordado el pasado 8 de abril. La decisión, mediada por Pakistán, posterga la amenaza de reanudar los bombardeos estratégicos, aunque el mandatario advirtió que el bloqueo naval sobre los puertos iraníes se mantendrá firme.
“He decidido dar más tiempo a Irán para que presente una propuesta unificada que ponga fin a esta guerra”, declaró Trump en una publicación en Truth Social. “Pero que quede claro: nuestro ejército permanece listo y el bloqueo sigue en pie hasta que el Estrecho de Ormuz esté libre y abierto”.
Ejes de la negociación y el rol de Pakistán
La prórroga fue solicitada directamente por el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del ejército, Asim Munir, quienes actúan como mediadores en la crisis.
El vicepresidente de EE. UU. permaneció en Washington este martes a la espera de una confirmación oficial de Teherán para retomar las conversaciones en Islamabad. La primera ronda de diálogo (11 y 12 de abril) no arrojó resultados concretos. Trump exige que el régimen iraní renuncie a sus reservas de uranio enriquecido y cese las hostilidades en el Estrecho de Ormuz, donde el precio del petróleo se ha disparado debido a la parálisis del tránsito comercial.
Durante su reciente gira por Israel, donde encendió una de las 12 antorchas de la independencia, Trump trazó un paralelismo místico: “De los macabeos aprendimos que la victoria viene de las fuerzas del cielo. La luz siempre triunfa sobre las tinieblas”.
El caso Bita Hemmati
Un punto central de la retórica presidencial este martes fue el pedido de liberación de ocho mujeres condenadas a muerte en Irán tras las protestas de enero. Entre ellas destaca Bita Hemmati, la primera mujer sentenciada a la pena capital en esta ola represiva.
“Agradecería enormemente la liberación de estas mujeres. ¡Sería un gran comienzo para nuestras negociaciones!”, escribió el mandatario, vinculando directamente la diplomacia humanitaria con el futuro del acuerdo de paz.
Aunque por la mañana Trump esgrimió una retórica belicosa —”Espero estar bombardeando”, dijo a la cadena CNBC—, la extensión de la tregua sugiere que la Casa Blanca busca evitar una escalada total que afecte aún más la economía global.
Por ahora, el mundo observa con cautela. La extensión no tiene una fecha de caducidad pública, pero el “reloj de la guerra” sigue corriendo mientras el estrecho más estratégico del mundo permanece bajo la sombra de los portaaviones estadounidenses y las defensas iraníes.
