Cuba registró este lunes el mayor apagón simultáneo desde el inicio de su crisis energética
La empresa estatal Unión Eléctrica confirmó que el 64 % de la isla quedó al mismo tiempo sin suministro eléctrico durante la jornada de hoy. El colapso energético, agravado por el bloqueo petrolero y fallas estructurales, mantiene paralizado al país y bloquea la distribución de 20.000 toneladas de ayuda humanitaria de la ONU.

La crisis energética y social en Cuba alcanzó un nuevo e histórico pico crítico durante la jornada de este lunes. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) confirmó que el 64 % del territorio cubano quedó de manera simultánea sin suministro de energía, registrando el mayor apagón generalizado desde que se profundizaron los problemas de abastecimiento en la isla. Los ciudadanos contaron, en promedio, con apenas un par de horas de servicio por región.

La situación actual fue calificada como “crítica” por las autoridades gubernamentales. Los reportes indicaron que en La Habana las interrupciones del suministro superaron las 22 horas diarias, mientras que en las provincias del interior el corte total se extendió hasta por dos días consecutivos, paralizando la actividad residencial y comercial.

Cifras de un sistema colapsado

Para el horario de mayor demanda de este lunes, la UNE —dependiente del Ministerio de Energía y Minas— preveía una capacidad de generación de apenas 1.160 megavatios (MW) frente a una demanda máxima estimada de 3.100 MW.

  • Déficit registrado: La brecha entre la oferta y la demanda alcanzó los 1.940 MW.

  • Afectación real: Para evitar un colapso desordenado del sistema, las autoridades debieron desconectar de forma programada un total de 1.970 MW.

Las causas: bloqueo petrolero y obsolescencia técnica

El colapso del sistema cubano responde tanto a factores externos urgentes como a problemas estructurales de larga data. Por un lado, la falta de combustible derivada del asedio petrolero de los Estados Unidos —calificado por la ONU como contrario al derecho internacional— provocó que los motores de generación que utilizan diésel y fueloil quedaran completamente paralizados, anulando el 40 % de la matriz energética del país.

Por otro lado, el 40 % correspondiente a las centrales termoeléctricas que consumen crudo nacional se encuentra severamente afectado por la obsolescencia y la falta crónica de inversiones. Durante este lunes, siete de las 16 unidades de generación termoeléctricas del país no estuvieron operativas por averías o tareas de mantenimiento. Entre ellas se ubicó la central Antonio Guiteras, la mayor planta de la isla, que acumuló cuatro fallos técnicos consecutivos con sus respectivas salidas del sistema en las últimas semanas. El 20 % restante de la matriz se sostuvo mediante gas y energía solar aportada con asistencia de China.

Alimentos varados: el impacto logístico de la falta de combustible

La parálisis energética impacta de manera directa en la subsistencia básica de la población. La entrega de ayuda humanitaria en Cuba atraviesa serias complicaciones debido a las severas restricciones logísticas y a la misma falta de combustible. Según fuentes citadas por la agencia EFE, los organismos de las Naciones Unidas mantienen cerca de 20.000 toneladas de alimentos sin poder ser distribuidas de forma eficiente.

De ese total, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) enfrenta unas 11.000 toneladas retenidas en los puertos cubanos, mientras que otras 8.000 toneladas que ya se encuentran dentro del país avanzan con graves demoras por problemas de transporte. Asimismo, agencias como UNICEF y el PNUD también registran contenedores varados o con distribución limitada en el territorio. El principal obstáculo operativo es la falta de diésel, ya que la ONU estima que necesita más de cinco millones de litros de este combustible para poder sostener sus operaciones durante un año en la isla. A este escenario se suma el impacto de las sanciones de los Estados Unidos, las cuales llevaron a diversas empresas navieras internacionales a suspender sus envíos hacia Cuba, dificultando la llegada de nuevos cargamentos de asistencia.

Contracción económica y descontento social

Estudios independientes estimaron que se requeriría una inversión de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar la infraestructura energética de Cuba. El panorama actual profundiza la recesión económica que arrastra la isla, la cual provocó una contracción del producto interno bruto (PIB) superior al 15 % entre 2020 y 2025, y que proyecta una nueva caída de entre el 6,5 % y el 15 % para el presente ejercicio.

Los apagones prolongados y el desabastecimiento consolidaron el descontento de la población, funcionando como el principal detonante de diversas protestas focalizadas y pacíficas que se registraron en las últimas semanas, principalmente en distintos puntos de La Habana.

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