Lo que durante años fue un anhelo de los vecinos del Barrio Matadero hoy es una realidad. Gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad, la histórica cancha del sector fue recuperada y puesta en valor, devolviendo a niños, jóvenes y familias un espacio fundamental para el deporte, la recreación y el encuentro social.
La iniciativa fue impulsada por la Técnica en Economía con Orientación al Desarrollo Local, Mónica Celia Hoyola, quien promovió la organización de los vecinos y coordinó las acciones necesarias para concretar el proyecto. A partir de esta propuesta, numerosos jóvenes del barrio se sumaron de manera voluntaria para realizar tareas de limpieza, acondicionamiento y embellecimiento del predio.
Los trabajos se llevaron a cabo en la cancha del Barrio Matadero de la ciudad de Campo Gallo, un lugar que forma parte de la identidad de los vecinos y que durante mucho tiempo necesitó mejoras para volver a ser utilizado plenamente por la comunidad.
La recuperación del espacio tuvo como principal objetivo brindar a los jóvenes un lugar adecuado para la práctica deportiva y la recreación, promoviendo además valores como la integración, la convivencia y el trabajo en equipo. El proyecto también busca fortalecer el sentido de pertenencia y la participación ciudadana dentro del barrio.
Los vecinos expresaron su satisfacción por los resultados obtenidos y destacaron que la experiencia demuestra que cuando existe organización y compromiso comunitario, es posible transformar la realidad y alcanzar objetivos que benefician a todos.
“Este es un logro de todos”, señalaron algunos habitantes del sector, quienes valoraron especialmente el entusiasmo y la dedicación de los jóvenes que participaron en cada etapa de los trabajos.
Desde la organización vecinal adelantaron que la recuperación de la cancha representa apenas el inicio de nuevas acciones destinadas a mejorar distintos espacios del barrio. La meta es continuar promoviendo proyectos que fortalezcan la unión entre vecinos y contribuyan al desarrollo de una comunidad cada vez más participativa y solidaria.
Hoy, la cancha del Barrio Matadero vuelve a ser mucho más que un terreno de juego: es el símbolo de una comunidad que decidió trabajar unida para construir un futuro mejor.
