A 11 años del primer “Ni Una Menos”: multitudinaria marcha frente al Congreso con un fuerte reclamo a la Justicia y al Gobierno
Una masiva manifestación de mujeres y disidencias colmó la Plaza del Congreso y sus alrededores este miércoles 3 de junio, en lo que significó la 11a. marcha federal convocada por el colectivo Ni Una Menos. Bajo la consigna central “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, miles de personas de diversas agrupaciones políticas, sociales y ciudadanos que se acercaron de forma espontánea se concentraron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde pasadas las 15:00 horas, replicando el reclamo histórico que nació en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez.

La jornada estuvo marcada por una profunda conmoción nacional debido a los recientes femicidios de las adolescentes Agostina Vega (14 años, asesinada en Córdoba) y Dulce María Beatriz Candia (17 años, Misiones), así como el de Noelia Romero en Temperley. Durante la lectura del documento oficial frente al Palacio Legislativo, el movimiento feminista apuntó de manera directa contra la desidia estatal y exigió la renuncia inmediata del ministro de Seguridad cordobés, Juan Pablo Quinteros, junto a la destitución de los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez, acusándolos de desproteger a las víctimas y garantizar la impunidad institucional.

El reclamo expuso la alarmante cifra de 100 femicidios en lo que va del año 2026 —lo que representa una muerte cada 31 horas en el país— graficada en la plaza con más de 128 fotos y carteles con los rostros de las víctimas. Con una fuerte impronta política, la movilización repudió el contexto socioeconómico actual y denunció el desmantelamiento de las políticas públicas de género impulsadas por la gestión de Javier Milei, ratificando la vigencia de una lucha colectiva que exige respuestas urgentes al Poder Judicial.

Un grito federal impulsado por el dolor de los crímenes recientes

A más de una década de la primera convocatoria nacional, el colectivo Ni Una Menos volvió a demostrar su poder de movilización en una tarde cargada de consignas políticas, memoria y dolor. El foco de la indignación colectiva estuvo puesto en el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuya muerte en Córdoba desnudó fallas estructurales de los organismos de protección. “Exigimos la renuncia del ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros y la destitución de los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez por la desidia organizada del Poder Judicial que la desprotegió y garantizó la impunidad. Este caso sintetiza las violencias institucionales a las que nos somete el Estado”, sentenció el documento unificado leido ante la multitud.

El escenario de luto se extendió con los pedidos de justicia por Dulce María Beatriz Candia (17, Misiones) y Noelia Romero (Temperley), sumando la exigencia de búsqueda activa para Camila Maidana (Chubut) y Delicia Mamani, desaparecida en Córdoba hace seis meses.

Postales de una plaza teñida de violeta

Hacia las 16:30 horas, el flujo de manifestantes bloqueó las calles laterales del Congreso. Banderas, pañuelos y prendas de color violeta —emblema internacional de la lucha por la igualdad de género— dominaron la fisonomía del lugar. En las veredas se desplegó una masiva intervención visual con los nombres de mujeres asesinadas en el país, como Alicia Vallejos, Florencia Albornoz, Miryan Morales y la pequeña Estefanía Bonone, de solo 9 años.

Los testimonios de quienes marcharon de forma independiente reflejaron la necesidad de preservar las redes de cuidado comunitario. “Vengo porque tengo una hija de 9 años a la que le quiero inculcar todo esto que vivimos las mujeres hace muchos años: cuidarnos entre nosotras. Estoy acá por Agostina, por mi hija y por todas las que hoy faltan”, relató Sofía Simonetti (29), una de las asistentes.

Cuestionamiento directo a las políticas del Gobierno Nacional

La columna vertebral de la marcha de este año no estuvo exenta de fuertes posicionamientos económicos y políticos. Las agrupaciones denunciaron el impacto de la crisis financiera sobre las mujeres bajo el lema “desendeudadas nos queremos”, y apuntaron contra el Gobierno Nacional encabezado por Javier Milei, criticando la minimización de la figura penal del femicidio y el recorte presupuestario en los programas de prevención y asistencia.

El acto central concluyó en una plaza totalmente colmada y con dificultades de conectividad por la masividad de la convocatoria, mientras de fondo sonaba “Vivir sin miedo”, la emblemática canción de Vivir Quintana que resonó como un himno de resistencia ante los tres poderes del Estado.

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