El alfajor santiagueño gigante: la historia detrás del clásico que nació hace cinco años y sueña con llegar al Libro Guinness

POR LUCIANA SPOSETTI.

Cada aniversario de Santiago del Estero tiene una postal que ya se volvió infaltable: miles de personas esperando una porción del alfajor santiagueño gigante. Sin embargo, detrás de sus más de 2.150 kilos hay casi un mes de preparación, un equipo de más de 30 personas y un objetivo que va mucho más allá de romper su propio récord: ingresar al Libro Guinness.

El corte del alfajor santiagueño gigante volvió a reunir este fin de semana a miles de vecinos y turistas en el Parque del Encuentro, como parte de los festejos por el 473° aniversario de la Madre de Ciudades. Pero una vez terminado el reparto, queda una historia que pocas veces se cuenta: la del enorme trabajo que demanda elaborar una de las tradiciones gastronómicas más esperadas del cumpleaños de Santiago del Estero.

Juan, uno de los integrantes del Sindicato de Pasteleros, reveló a Info del Estero, cómo se vive desde adentro una iniciativa que este año alcanzó más de 2.150 kilos y que ya lleva cinco ediciones consecutivas.

Un mes de preparación para un momento que dura apenas unas horas

Aunque el público conoce el alfajor recién cuando lo presentan en el Desfile Cívico Militar, el trabajo comienza mucho antes. La producción arranca durante los primeros días de julio y se extiende prácticamente durante todo el mes. Solo la elaboración de las tapas demanda alrededor de dos semanas de trabajo dentro de la Escuela de Pastelería Profesional de Santiago del Estero, donde unas 15 personas trabajan en turnos de ocho horas.

Después llega otra de las etapas más delicadas: el armado. Este año el equipo decidió modificar la técnica utilizada en ediciones anteriores. En lugar de montar toda la estructura directamente en el lugar, prepararon bloques por separado para luego encastrarlos en la carpa que montaron en el Parque del Encuentro, una tarea que demandó dos jornadas de trabajo.

 

El resultado fue un alfajor de tres metros de diámetro, 45 centímetros de altura y unas tapas que, por sí solas, rondaron los 1.000 kilos.

“Lo más difícil es lo que la gente nunca ve”

Para quienes participan de la elaboración, el verdadero desafío empieza mucho antes del reparto. El entrevistado explicó que la parte más laboriosa no pasa solamente por cocinar, sino por toda la logística que implica producir semejante cantidad de tapas en pocos días.

“Lo más laborioso es la infraestructura y el tiempo de armado. No existe una maquinaria preparada para hacer semejante cantidad de galletas en tan poco tiempo y tampoco podemos hacerlas con demasiada anticipación porque perderían calidad”, explicó. A ese trabajo se suma un segundo equipo que colabora durante el armado final y el reparto, por lo que el día de la entrega participan entre 30 y 35 personas.

Cinco años de crecimiento… y también de desafíos

Desde que comenzó esta propuesta, el alfajor no dejó de crecer. La primera edición rondó los 1.300 kilos y, cinco años después, ya superó los 2.150, con el objetivo de que cada vez más personas puedan llevarse una porción.

Sin embargo, el crecimiento también trajo dificultades. “Siempre hubo inconvenientes. A veces faltó materia prima por algún error de cálculo, pero nunca al punto de pensar que no íbamos a llegar. Si hacía falta trabajar un poco más o reorganizar los horarios, el equipo siempre respondía”, recordó.

El pastelero también destacó el trabajo de organización realizado por los responsables de la iniciativa, Fernando Mujica y Shirla Abud, quienes, según afirmó, fueron fundamentales para resolver cada imprevisto.

Una anécdota que ya quedó para el recuerdo

No todas las historias alrededor del alfajor tienen que ver con harina, dulce de leche o chocolate. Al recordar las cinco ediciones, el entrevistado eligió una anécdota muy reciente.

Mientras avanzaba la producción de este año, el equipo terminó una jornada de trabajo, organizó una picada improvisada y compartió el partido entre Argentina e Inglaterra. “Terminamos de producir, hicimos una picada y vimos juntos el partido. Después llegó el triunfo de Argentina. Fue uno de los momentos más gratificantes que vivimos en estos cinco años”, contó.

El sueño ahora es entrar al Libro Guinness

Después de consolidarse como una de las postales más esperadas del aniversario de Santiago del Estero, el desafío ya no pasa solamente por hacerlo más grande. Desde el Sindicato de Pasteleros revelaron a Info del Estero que el próximo objetivo es lograr que el alfajor santiagueño gigante sea reconocido por el Libro Guinness de los Récords.

“Tenemos la meta de que el alfajor llegue al Libro Guinness. Es un compromiso que asumimos junto con la Municipalidad para hacer los trámites necesarios”, aseguró. La intención también es seguir aumentando su tamaño para que más santiagueños puedan disfrutar de una porción.

 

El premio llega cuando aparece la primera sonrisa

Después de casi un mes de preparación, jornadas intensas de producción y dos días completos de montaje, el momento más esperado no tiene que ver con los números. “Lo más gratificante es ver la sonrisa de la gente, sobre todo de los chicos. Muchos nos dicen que el alfajor es muy rico, nos felicitan y hasta nos aplauden. Ahí sentimos que todo el trabajo valió la pena”, expresó finalmente.

Quizá ese sea el secreto del éxito del alfajor gigante santiagueño y, casi sin querer, el pastelero entrevistado nos lo acaba de develar.

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