Cada 1° de agosto, miles de familias argentinas mantienen viva la tradición de tomar té de ruda en ayunas como un ritual para atraer la salud, alejar las malas energías y protegerse durante el invierno, además de ser la fecha del Día de la Pachamama. La costumbre, de origen guaraní, se transmite de generación en generación y forma parte del patrimonio cultural de numerosas provincias del país.
Sin embargo, cuando hay pequeños en la familia surge una pregunta frecuente: ¿los niños también pueden tomar té de ruda?
Para despejar esa duda, Info del Estero consultó a la médica pediatra y especialista en Endocrinología Infantil, Natalia Bermejo, quien fue categórica al desaconsejar su consumo durante la primera infancia.
El té de ruda y los niños: sí o no
“No deben tomar ruda porque no se sabe la concentración y, cuanto más pequeño es el niño, mayor es el riesgo de presentar efectos adversos”, explicó la profesional.
La especialista señaló que, aunque la ruda forma parte de la medicina tradicional de distintos pueblos, no existen estudios científicos que demuestren su eficacia para prevenir o tratar enfermedades en la infancia.
“La ruda no está recomendada para el consumo en niños. Aunque forma parte de la medicina tradicional en muchas culturas, no existen estudios científicos que demuestren su eficacia para tratar enfermedades infantiles y, por el contrario, puede producir efectos tóxicos en concentraciones importantes“, sostuvo.

Además, advirtió que el organismo de los más pequeños es especialmente sensible a los principios activos de esta planta.
“En los niños, incluso pequeñas cantidades pueden ocasionar trastornos digestivos y, en dosis mayores, síntomas neurológicos o daño hepático”, indicó.
Consultada sobre si existe una edad a partir de la cual podría administrarse, Bermejo respondió que no hay una edad establecida y remarcó que no la indicaría durante la primera infancia.
¿Por qué se toma té de ruda el 1° de agosto?
La costumbre de beber ruda en ayunas cada 1° de agosto proviene de antiguas tradiciones guaraníes. Según la creencia popular, ayuda a alejar la mala suerte, proteger la salud y afrontar el período más riguroso del invierno.

Con el paso del tiempo también se le atribuyeron propiedades digestivas y antiinflamatorias, utilizándose de manera tradicional para aliviar cólicos, gases y dolores menstruales. Sin embargo, estas aplicaciones populares no reemplazan las recomendaciones médicas ni cuentan con evidencia científica suficiente para su uso terapéutico en niños.
¿Quiénes no deben consumir ruda?
Además de los niños, la ruda está contraindicada en otros grupos de riesgo debido a sus posibles efectos tóxicos.
No se recomienda su consumo en:
- Niños, especialmente durante la primera infancia.
- Mujeres embarazadas, ya que puede provocar contracciones uterinas y aumentar el riesgo de aborto.
- Personas con enfermedades renales o hepáticas.
- Quienes presenten alergia o hipersensibilidad a esta planta.
Los especialistas recuerdan que el hecho de que un producto sea de origen natural no significa que sea inocuo, por lo que antes de administrar cualquier infusión o preparado herbal a un niño es recomendable consultar con un profesional de la salud.
En este nuevo 1° de agosto, mientras muchas familias renovarán una tradición profundamente arraigada en la cultura popular, los pediatras recomiendan que los más pequeños no participen del consumo de té de ruda, priorizando siempre prácticas seguras para su salud.
