Amigos del “Polaco” Riemersma piden que sus restos descansen en El Montecito junto a sus canichones
Los restos del proteccionista fueron inhumados en el cementerio municipal de Bandera, de donde era oriundo.

Un grupo de rescatistas y amantes de los animales se reunió para realizar un pedido especial a la familia de Eduardo Groh Riemersma: que sus restos puedan descansar en El Montecito de los Canichones, el refugio que construyó y al que dedicó gran parte de su vida.
La convocatoria fue autogestionada a través de las redes sociales y tuvo como escenario el lugar de avenida Alsina donde el proteccionista perdió la vida en un trágico accidente de tránsito. Allí permanece el altar improvisado que vecinos, amigos y personas que admiraban su tarea levantaron para recordarlo.

Durante el encuentro, los presentes expresaron su deseo de que el “Polaco” pueda tener una última despedida junto a los animales que fueron el centro de su vida. El pedido apunta a que la familia pueda considerar la posibilidad de trasladar sus restos hasta el santuario que él mismo construyó y donde cuidó durante años a cientos de perros rescatados.
Actualmente, Riemersma fue inhumado en un cementerio de la ciudad de Bandera, localidad de la que era oriundo. Sin embargo, sus amigos y compañeros de la protección animal consideran que El Montecito representa el lugar que verdaderamente identifica su historia y su legado.

“Que descanse con sus granujas”
La iniciativa busca que el último lugar de descanso del proteccionista sea precisamente el espacio que creó para sus “canichones” y que se convirtió en símbolo de su compromiso con los animales abandonados.
Para quienes participaron de la convocatoria, permitir que sus restos descansen en El Montecito sería una manera de cerrar el círculo de una vida dedicada al rescate y cuidado de los perros.
La decisión, en última instancia, dependerá de la familia de Riemersma, a quien los rescatistas pretenden hacer llegar formalmente este pedido.
El accidente que terminó con la vida del “Polaco”
Eduardo Groh Riemersma, de 49 años, murió el 27 de agosto tras protagonizar un accidente de tránsito mientras se trasladaba en motocicleta por avenida Alsina, en la ciudad de Santiago del Estero. El siniestro ocurrió en inmediaciones de Alsina y Gómez Cornet.
El impacto provocó heridas de extrema gravedad y, pese a la asistencia recibida, el fundador de El Montecito de los Canichones falleció como consecuencia de las lesiones sufridas.
Su muerte generó una profunda conmoción entre vecinos, proteccionistas y familias que conocían la tarea que desarrollaba desde hacía más de 20 años al frente del refugio, donde llegó a rescatar y cuidar a más de 800 perros.




