Malvinas: por qué Trump presiona a Gran Bretaña y qué puede pasar
El presidente de Estados Unidos puso en duda la postura de Washington sobre el archipiélago, en medio de una disputa por el gasto militar de la OTAN.

Donald Trump volvió a poner la cuestión Malvinas en el centro de la escena internacional al utilizarla como elemento de presión sobre Gran Bretaña, en medio de sus reclamos para que Londres aumente su gasto en defensa y acompañe la política exterior de Estados Unidos.
El presidente estadounidense evitó confirmar un cambio en la posición histórica de Washington respecto del archipiélago. Consultado sobre la posibilidad de revisar el respaldo a Gran Bretaña, Trump respondió: “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”.
La declaración fue interpretada como una herramienta de presión hacia Londres, más que como el anuncio de un giro sobre la soberanía de las islas. Estados Unidos mantiene una postura formal de neutralidad frente al reclamo argentino, aunque reconoce la administración británica sobre el archipiélago.
El trasfondo de la disputa está vinculado principalmente al gasto militar. Trump reclama a sus aliados de la OTAN mayores inversiones en defensa y pretende que se acerquen al objetivo del 5% del PBI. El Gobierno británico, en cambio, proyecta alcanzar un gasto cercano al 3% para 2030.
Según el analista internacional Mauro Enbe, la presión estadounidense no se limita a la OTAN y apunta también a lograr un mayor alineamiento británico con Washington en materia de política exterior.
Relevancia para la Argentina
Para Argentina, un eventual cambio de postura estadounidense tendría una enorme relevancia, aunque especialistas consideran poco probable que las declaraciones de Trump impliquen por sí mismas una modificación de fondo en la posición de Estados Unidos sobre Malvinas.
El excombatiente Ernesto Alonso sostuvo que la neutralidad estadounidense “está siempre inclinada hacia el lado británico” y advirtió que detrás de las actuales presiones existe una disputa estratégica por el Atlántico Sur, los recursos naturales y la proyección hacia la Antártida.
Así, mientras Trump utiliza la cuestión Malvinas como carta de presión sobre Gran Bretaña, Argentina observa un escenario que podría tener implicancias geopolíticas mucho más amplias que el reclamo histórico por la soberanía de las islas.




