El ajuste de Milei golpea a las mujeres: 63% está endeudada y 42% vive en hogares donde se saltean comidas
Un relevamiento nacional de MuMaLá revela el impacto de la crisis económica en mujeres y diversidades: menos comida, más precarización laboral, endeudamiento y una salud mental cada vez más afectada.

Con la posta aunque sean datos alarmantes, al estilo que nos gusta, este martes volvió con su columna en La Mañana de Info, Valentina Manfredi ( o “Valenchusa” para quienes hacemos Info del Estero) y puso sobre la mesa uno de los informes más recientes del Observatorio “Mujeres, Disidencias, Derechos” de las Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), elaborado junto al Instituto de Investigación Social, Económica y Política (ISEPCi).
El estudio lleva un título contundente: “Futuro en pausa, sobreviviendo al ajuste de Milei” y busca mostrar cómo la situación económica afecta particularmente a mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, travestis, trans, intersex, personas no binarias y otras identidades de la diversidad sexual.
El relevamiento fue realizado entre mayo, junio y julio de 2026 e incluyó 1.538 encuestas en todo el país. Según el documento, los resultados confirman una profundización del proceso de feminización de la pobreza y un deterioro de las condiciones de vida.

“Es literalmente sobrevivir el momento”
Valentina explicó que el propio título del informe sintetiza el escenario que buscan describir desde MuMaLá: la imposibilidad de proyectar a largo plazo cuando las necesidades inmediatas ocupan toda la atención.
“¿Cómo haces para no…? Yo creo que está en el instinto de cualquier ser humano tratar de siempre estar pensando en el famoso ‘¿cómo te ves dentro de 10 años?’. Y hoy no lo vemos directamente, o sea, es literalmente sobrevivir el momento”, sostuvo durante la entrevista.
Para la dirigente feminista, el análisis no puede limitarse exclusivamente a los dos años y medio de gestión de Javier Milei, ya que existen desigualdades históricas que condicionan especialmente a mujeres y diversidades.
En ese sentido, explicó que el informe también busca abordar un proceso de “permanenciación de la pobreza”, vinculado con el deterioro acumulado de la calidad de vida.
El ajuste empieza por la comida
Uno de los ejes centrales que presentó Manfredi fue el de la alimentación. El informe establece que el 90% de las personas encuestadas recortó las compras diarias de su hogar, mientras que el 69% afirmó que nunca o solamente algunas veces logra cubrir los gastos básicos.
“Los elementos básicos que todas las mujeres tratamos de tener en nuestras casas, 9 de cada 10” fueron recortados, explicó Valentina.
Además, el 52% redujo la compra de alimentos y el 65% manifestó haber reducido su calidad o cantidad. Entre quienes debieron restringir productos por falta de dinero, el 65% dejó de comprar carne, el 35% lácteos y el 29% frutas y verduras.
Pero hubo un dato que particularmente llamó la atención durante la entrevista: en el 42% de los hogares algún integrante tuvo que saltear una comida por falta de dinero.

“Es un porcentaje muy alto”, señaló Manfredi, quien contó incluso que personalmente le tocó “pasar comida por falta de dinero”.
El dato expone una situación que va más allá de comprar menos: en muchos hogares, el ajuste implica directamente resignar una de las comidas del día o priorizar que sean los niños quienes coman.
Alimentos y medicamentos: los dos gastos que más pesan
El relevamiento también muestra que los alimentos y los medicamentos aparecen entre los productos considerados excesivamente caros en relación con los ingresos.
El 62% de las personas encuestadas percibe que los alimentos tienen precios excesivos, mientras que el 53% señala lo mismo respecto de los medicamentos.
Para Manfredi, estos números tampoco son casuales. En su exposición, vinculó esta situación con la distribución histórica de las tareas de cuidado.
“Las mujeres somos las que tenemos que garantizar el plato de comida en la mesa y quienes también nos hacemos cargo de garantizar la salud adentro de la casa”, explicó.
A esto sumó el cuidado de las infancias, adultos mayores y personas con discapacidad, tareas que, según planteó, continúan recayendo mayoritariamente sobre las mujeres.
Más trabajos, pero en condiciones precarias
Otro de los ejes abordados por el informe es el empleo. Manfredi señaló que muchas mujeres están recurriendo a más de una actividad remunerada para poder sostener sus ingresos, aunque esto no necesariamente implica mejores condiciones laborales.
“Las mujeres encuestadas han revelado que sostenemos múltiples empleos remunerados”, explicó, pero remarcó que muchas de esas actividades se desarrollan bajo condiciones precarias.
El informe indica que el 29% tiene más de un trabajo remunerado y el 56% incorporó actividades para sumar ingresos durante los últimos seis meses. A su vez, el 25% perdió su empleo en ese período, el 38% de los trabajos relevados son informales y el 55% de las personas encuestadas se encuentra desempleada.
Ventas en ferias, producción de comida, trabajos de limpieza, cuidado de personas y servicios de estética aparecen entre las estrategias utilizadas para intentar compensar la caída de los ingresos.
Deuda y salud mental: las otras caras del ajuste
El informe también dedica capítulos específicos al endeudamiento y a la salud mental.
Según el relevamiento, el 63% de las personas encuestadas está endeudada y el 59% mantiene deudas con distintas fuentes simultáneamente. El documento advierte además que esos créditos no necesariamente se destinan a consumos extraordinarios, sino que muchas veces sirven para afrontar necesidades básicas del hogar o incluso pagar deudas anteriores.
En materia de salud mental, el estudio señala que el 83% manifestó que las preocupaciones económicas afectaron su descanso o sueño; el 81% expresó sufrir desbordes emocionales regularmente y el 86% experimentó síntomas físicos asociados al estrés.
Para MuMaLá, estas consecuencias económicas se producen además sobre un escenario previo de desigualdad de género y cuestionamientos políticos a los derechos de mujeres y diversidades.

“El Estado es responsable”
El documento presentado por Manfredi termina con una definición política explícita: “El Estado es responsable”.
Desde MuMaLá sostienen que el deterioro económico debe analizarse junto con las desigualdades estructurales que afectan a mujeres y diversidades y cuestionan las políticas implementadas durante la gestión de Javier Milei.
El planteo central del informe, en definitiva, es que detrás de los números del ajuste hay decisiones cotidianas: qué alimento se deja de comprar, qué medicamento se posterga, cuántos trabajos hay que sumar, qué deuda se contrae y cuánto afecta todo eso al descanso y a la salud.
Y justamente allí se ubica la pregunta que dejó Valentina durante su columna: cuando el presente se convierte en una carrera permanente por llegar a fin de mes, ¿qué espacio queda para pensar el futuro?




