Ni la leche se salva de la crisis: cae la venta de lácteos y la empresa más grande del país vendió un 10% menos en las góndolas
Comprar comida se volvió cada vez más difícil y los productos más básicos también lo sienten. En los primeros seis meses del año, la empresa de leche más famosa de la Argentina vendió un 10,3% menos en el país y cerró sus cuentas con pérdidas por casi 4.800 millones de pesos.

La crisis económica pegó de lleno en la mesa de las familias argentinas y provocó un desplome en la venta de alimentos esenciales. Los números de la empresa Mastellone Hermanos, dueña de La Serenísima y líder del mercado lácteo, mostraron que la gente está comprando mucho menos o buscando alternativas más económicas para cuidar el bolsillo.
Cada vez más familias dejaron de llevar marcas tradicionales para volcarse a segundas marcas o segundas opciones. Esta caída en las compras dentro de los supermercados y almacenes hizo que los ingresos de la firma cayeran fuertemente, reflejando lo golpeado que está el consumo en todo el país.
Aunque la empresa intentó ahorrar agua, achicar deudas y ordenar sus cuentas, no le alcanzó para evitar los números en rojo. El aumento constante de los costos y la falta de dinero en la calle terminaron dejando un balance negativo que preocupa a todo el sector de los alimentos.

Menos ventas en los supermercados locales, pero más envíos al exterior
Al revisar los números en detalle, la compañía ganó $908.674 millones en los primeros seis meses, lo que significa que vendió un 6,7% menos que en el mismo momento del año pasado. Esta bajada se debió casi por completo a lo que pasó dentro de la Argentina, donde la facturación cayó de $807.199 millones a $723.996 millones en los comercios locales.
La única buena noticia para la marca vino desde el extranjero. Las ventas de leche y derivados que enviaron a otros países crecieron un 10,5% y sumaron $172.242 millones. Gracias a este aumento, el negocio con el exterior pasó de representar el 16% de todo lo que ganaba la empresa a ser casi el 19%, funcionando como un salvavidas para frenar un poco el golpe local.




