El consumo de carne sufrió un desplome histórico del 12% en julio
La pérdida del poder adquisitivo fue uno de los principales motivos que desencadenó este desplome en el consumo de carne.

El consumo de carne vacuna en la Argentina registró un desplome histórico del 12% interanual durante julio, ubicándose en pisos de comercialización no vistos en más de cien años. De acuerdo con informes sectoriales y relevamientos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el promedio anualizado por habitante descendió a la franja de los 44 a 47 kilos por persona, lo que ratifica la fuerte retracción de la demanda en el mercado interno.
La caída del consumo se produce aun en un contexto donde los precios de la hacienda en pie y los cortes al mostrador experimentaron subas moderadas o por debajo del índice de inflación general.
A pesar de esta desaceleración en los valores finales al consumidor, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el incremento en las tarifas de servicios esenciales obligaron a los hogares a reestructurar la canasta alimentaria, postergando la compra de cortes bovinos tradicionales.

Precios retrasados pero ventas en mínimos: la paradoja del sector cárnico
El fenómeno actual presenta un comportamiento atípico para la cadena ganadera argentina. Históricamente, las contracciones en la venta de carne vacuna respondían a saltos abruptos en los precios de hacienda o a crisis de oferta por sequías. Sin embargo, en esta oportunidad las ventas no logran repuntar a pesar de la estabilidad de precios en góndolas y mostramostradores de carnicerías.
- Pérdida de tracción del mercado interno: El consumo local absorbería históricamente cerca del 75% al 80% de la producción nacional, porcentaje que viene cediendo espacio frente a la imposibilidad de las familias de saldar la compra mensual.
- Migración hacia proteínas alternativas: Gran parte de la demanda se desplazó hacia la carne aviar (pollo) y porcina (cerdo), opciones que ofrecen un menor costo por kilo y un rendimiento superior en el presupuesto diario del hogar.
- Aumento de costos fijos para los comercios: Pese a congelar o moderar los márgenes de ganancia en los cortes, las carnicerías de barrio enfrentan incrementos continuos en facturas de energía eléctrica (refrigeración) y alquileres.
Caída de la faena y la creciente presión del mercado de exportación
El derrumbe del consumo interno impactó de forma directa en los niveles de procesamiento industrial. La faena de ganado vacuno registró marcados retrocesos en la comparación interanual, lo que obligó a los frigoríficos a ajustar sus turnos de producción o a volcar un mayor porcentaje del producto hacia los mercados de exportación.
No obstante, los frigoríficos exportadores también enfrentan un escenario complejo debido a la fluctuación de los precios internacionales y la evolución del tipo de cambio. Aunque envíos hacia destinos clave como China y la Unión Europea sostienen la operatividad de las grandes plantas, la retracción del mercado doméstico le quita volumen y sustentabilidad al engranaje completo de la industria cárnica nacional.




