“Yo iba a salir ganadora”: el testimonio de una mujer a casi dos años de su diagnóstico de cáncer de mama
Virginia relató en La Mañana de Info cómo llegó a su diagnóstico de cáncer de mama, el impacto de recibir la noticia y el largo tratamiento que atravesó desde entonces.

Un diagnóstico inesperado cambió por completo la rutina de una comerciante de Santiago del Estero que, mientras trabajaba en su negocio, sintió una dureza en el pecho que nunca antes había detectado. Fue a una UPA para realizarse una ecografía y ese estudio permitió advertir la presencia de un cáncer de mama.
Hasta ese momento, Virginia no había tenido dolores ni otros síntomas que le hicieran sospechar que algo podía estar ocurriendo. Contó que tampoco sintió dolor durante el proceso posterior y remarcó la importancia de prestar atención a cualquier cambio en el cuerpo, incluso cuando no existe una molestia.
El diagnóstico llegó el 17 de septiembre, una fecha que este año marca casi dos años desde aquel momento. Según relató en la entrevista realizada en La Mañana de Info, la confirmación mediante una biopsia determinó que se trataba de un cáncer de mama de grado 3 y de tipo hormonal, por lo que comenzó un tratamiento para inducir una menopausia y reducir la producción de hormonas.

Cáncer de mama: el tratamiento que atravesó Virginia
La primera noticia fue un golpe difícil de procesar. Después de recibir el resultado de la ecografía, llegó junto a su esposo desde el sanatorio hasta su casa sin poder reaccionar a lo que acababa de escuchar. Recién al llegar pudo llorar y dimensionar lo que estaba atravesando.
Luego comenzaron las distintas etapas del tratamiento. Virginia contó que realizó 16 sesiones de quimioterapia y que cuatro de ellas fueron particularmente fuertes. Esas aplicaciones se realizaban cada 21 días y cada sesión implicaba varias horas de internación, desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde aproximadamente.
Los efectos aparecían con fuerza al día siguiente. Relató que sufría náuseas intensas y que no podía ingerir agua ni alimentos porque los vomitaba, pese a la medicación indicada para controlar esos síntomas. También perdió alrededor de seis kilos durante el tratamiento.
La caída del cabello comenzó desde la primera sesión de quimioterapia. Verse diferente físicamente fue otro de los momentos difíciles, aunque sostuvo que desde el comienzo intentó mantenerse positiva y convencida de que iba a superar la enfermedad.
El momento en que pensó en abandonar la quimioterapia
Después de completar las primeras cuatro sesiones más intensas y comenzar con las siguientes aplicaciones, Virginia llegó a sentirse completamente agotada. En ese momento habló con su oncólogo, el doctor Claudio Bajus, y le pidió que buscara otra alternativa porque ya no quería continuar con el tratamiento.
El médico decidió no aceptar su pedido. Según recordó Virginia, le explicó que nunca la sometería a un tratamiento si consideraba que no tenía posibilidades de curarse. Con el paso del tiempo, ella aseguró que hoy agradece que el especialista haya sostenido esa decisión, aunque en aquel momento la situación era completamente distinta.
La quimioterapia también afectó sus sentidos. Durante el tratamiento perdió el gusto y todo lo que ingería le producía una sensación extraña, que describió como metálica. Con el tiempo, esos efectos se fueron recuperando y actualmente asegura que la mayoría de esas dificultades ya quedaron atrás.
A lo largo de estos casi dos años, Virginia dijo que aprendió a valorar especialmente los momentos cotidianos. Explicó que durante el tratamiento comenzó a vivir el día a día porque no sabía cómo se iba a sentir al día siguiente.
Sus hijas, el motor para seguir adelante
En medio de la enfermedad, sus hijas tuvieron un lugar central. Virginia es madre de dos mujeres, una de 12 años y otra de 28, y reconoció que la menor fue uno de sus principales motivos para continuar adelante.
Su experiencia también la llevó a insistir en un mensaje concreto para otras mujeres: ante la aparición de un bulto o cualquier cambio en el pecho, es importante realizar una consulta médica y no esperar a que aparezca dolor.




