Alimento, marcas de El Polaco y una disputa que crece: qué pasó entre El Montecito y Toty Acuña
Natalia Soria, integrante de la comisión directiva del refugio, contó que la noticia les cayó "como un baldazo de agua fría" y explicó qué habían acordado originalmente con la familia del Polaco.

La continuidad de El Montecito de los Canichones después de la muerte de Eduardo “Polaco” Groh Riemersma volvió a quedar en el centro de la escena luego de que se conociera el pedido de registro de las marcas vinculadas al refugio por parte de Nexum Group S.R.L., empresa vinculada al empresario Gerardo “Toty” Acuña, histórico proveedor de alimento de la institución.
La situación generó sorpresa entre los integrantes de la comisión directiva, que aseguran que desconocían ese movimiento y que esperaban que las marcas que estaban a nombre del Polaco siguieran otro camino.
“Esto fue un baldazo de agua para nosotros”, resumió Natalia Soria, integrante de la comisión del refugio, durante una entrevista con Info del Estero.
El proyecto que había quedado pendiente tras la muerte del Polaco
Soria explicó que la comisión sí conocía el proyecto que el Polaco había comenzado a desarrollar junto a Toty antes de su muerte.
“Nos ha tomado por sorpresa, porque estamos en contacto con él”, sostuvo la integrante del refugio al referirse a la aparición del pedido en redes sociales durante los últimos días.
Según relató, aproximadamente 15 días antes de su muerte, el propio Polaco había informado en el grupo de la comisión que estaba trabajando junto a Toty en un proyecto para producir alimento propio para los perros del refugio.
La idea, explicó Soria, consistía en que El Montecito pudiera abastecerse con ese alimento y, al mismo tiempo, comercializarlo. De las ventas, una parte estaría destinada al sostenimiento del refugio.
“De pronto muere y todo eso queda en stand by”, explicó.
Después de la muerte del Polaco, ocurrida el 27 de agosto, los integrantes de la comisión decidieron concentrarse en una prioridad inmediata: mantener funcionando el refugio. Soria señaló que ninguno de ellos podía dedicarle al establecimiento el tiempo que le dedicaba Groh, ya que todos tienen sus propios trabajos y actividades.
“Todo estábamos abocados a que el refugio continúe como venía”, señaló.
El proyecto de producir alimento, por lo tanto, no había sido reflotado por la comisión.
Qué pasó con las marcas de El Montecito
La situación tomó otro giro cuando Gerardo, hermano del Polaco, se comunicó con Soria y le recordó la existencia de las marcas registradas.
A partir de allí, la integrante de la comisión se puso en contacto con la persona que llevaba adelante el tema registral y confirmó que El Polaco tenía cuatro marcas registradas, según la información que manejaban desde el refugio.
De acuerdo con la información que circuló días atrás, Groh había solicitado en febrero de 2025 el registro de “El Montecito de los Canichones” y el INPI finalmente concedió tres registros correspondientes a las clases 43, 44 y 45, con vencimiento en julio de 2035.
Soria explicó que la expectativa de la comisión era que esos derechos ingresaran a la sucesión del Polaco y que, posteriormente, quedaran en manos de su madre, Matilde, para que ella pudiera cederlos a la fundación.
“Estaban al nombre del Polaco y deberían entrar en sucesión. Y una vez que estén en manos de Matilde, su mamá, ella nos las cedería a la fundación”, contó.
Por eso, la aparición del pedido realizado por Nexum generó preocupación.
La información que trascendió señala que el 29 de septiembre, 33 días después del fallecimiento de Groh, Nexum Group S.R.L. (de Toty Acuña, de la forrajería, y amigo del Pola) presentó solicitudes para registrar “El Montecito de los Canichones” a su nombre y por el 100% en nuevas clases comerciales.
Frente a esa situación, desde el refugio comenzaron a consultar con especialistas en propiedad intelectual y, según Soria, recibieron la indicación de que debían presentar una oposición.
“Se mandó solo a hacer algo que debería haberlo hecho con el refugio”, cuestionó la integrante de la comisión.
Actualmente, un abogado asesora al refugio para determinar los pasos a seguir.
Soria aclaró además que, antes de realizar un comunicado público específico sobre el conflicto, están esperando conocer la recomendación legal.
Toty y una reunión que quedó pendiente
En medio de la polémica, la comisión también mantuvo contacto con Toty.
Soria contó que este miércoles el tesorero del refugio, Diego López, habló con el empresario y le planteó la posición de la institución y el proyecto que tenían pensado llevar adelante.
El diálogo terminó con la posibilidad de mantener una reunión para analizar la situación.
La controversia se produce además en un contexto en el que Toty había estado históricamente vinculado al refugio como proveedor de alimento. Las publicaciones conocidas en los últimos días señalan que Nexum Group pidió registrar el nombre de El Montecito en nuevas clases comerciales y que posteriormente se anunció un proyecto para fabricar alimentos utilizando esa denominación.

Desde la comisión, sin embargo, sostienen que lo que buscan ahora es determinar legalmente qué corresponde hacer con las marcas que pertenecían al Polaco y cómo debe resolverse su futuro.
“Más que una torta de plata, es una torta de deudas”
Más allá de la discusión por las marcas, Soria puso el foco en otro problema que considera todavía más urgente: cómo sostener económicamente a El Montecito.
La expresión “la torta es muy grande” comenzó a circular en torno a las dificultades financieras del refugio y haciendo alusión a que detrás de la misión voluntaria del refugio, hubiera intereses económicos de por medio. Pero Soria la reformuló de manera contundente:
“Más que una torta de plata es una torta de deudas que tenemos”.
El refugio necesita alrededor de 120 bolsas de alimento por semana para alimentar a los animales que están bajo su cuidado. A eso se suman las deudas con veterinarias, los gastos de atención médica diaria, aserrín para los perros discapacitados, mantenimiento, empleados y combustible para los generadores.
Según detalló, además, existe una deuda de aproximadamente 60 millones de pesos en cheques con Toty.
A esto se suma una compra de alimento con Royal Canin que había sido acordada previamente por el Polaco y que ahora también forma parte de las obligaciones que debe afrontar la institución.
“Tenemos un año de deuda”, explicó Soria.
La situación se volvió especialmente compleja porque el refugio continúa funcionando con una estructura que requiere gastos permanentes y que hoy debe sostenerse sin la presencia de quien durante años estuvo al frente de prácticamente todas las tareas.
Alrededor de mil perros y una estructura que no puede detenerse
Soria remarcó que El Montecito tiene actualmente alrededor de mil perros y que las necesidades no se detienen.
“Veo una torta grande de trabajo y de esfuerzo porque hay que cubrirlo”, sostuvo.
También destacó que, pese a las dificultades, los animales se encuentran bien después de las últimas lluvias y que la institución continúa trabajando para garantizar su atención.
Según explicó, actualmente el refugio no recibe aportes institucionales, sino que funciona fundamentalmente gracias a las donaciones de particulares y al aporte de los padrinos.
En cuanto a las cuentas bancarias del Santander que utilizaba la organización, señaló que pudieron recuperarlas y actualmente disponen de esos fondos para afrontar los pagos.
Por eso, desde la comisión volvieron a pedir acompañamiento a la comunidad.
“Pedimos que no nos suelten las patitas. Cualquier ayuda nos viene de diez”, expresó Soria.
Cómo continúan las adopciones
Otro de los puntos que la comisión busca preservar es el sistema de adopciones.
Soria explicó que los perros que son entregados a nuevas familias quedan registrados con los datos correspondientes tanto de la persona que adopta como del animal.
De esta manera, la comisión intenta mantener un seguimiento y un registro ordenado de cada adopción pese al complejo proceso de reorganización que atraviesa el refugio después de la muerte de su fundador.
Mientras tanto, el futuro de las marcas de El Montecito de los Canichones quedó en manos de una discusión legal que recién comienza.
Desde la comisión aseguran que su intención es defender lo que consideran parte del legado que dejó el Polaco, pero también reconocen que deberán definir con asesoramiento profesional cuáles son los pasos concretos que pueden dar.




