Camila Pereyra: "No se trata de incluir a las mujeres en la historia, sino de preguntarnos cómo nos la contaron"

¿Es el mito del "hombre cazador" y la "mujer recolectora" una verdad incuestionable o una construcción histórica de nuestro tiempo? En un proyecto impulsado por el equipo de comunicación de la UNSE, la antropóloga Camila Pereyra nos acompaño en La Mañana de Info y nos invita a reflexionar sobre las formas en que producimos, interpretamos y comunicamos la ciencia.
Pereyra forma parte de Amauta Huarmis, una colectiva dedicada a la divulgación científica. El nombre de la propuesta combina dos voces del quechua: aunque el quechua santiagueño no posee un concepto estricto para la palabra "saber", la figura del Amauta evoca al comunicador y al transmisor de conocimientos, mientras que Huarmis remite a las mujeres. "Mujeres del saber" o "comunicadoras del conocimiento" sintetiza el espíritu del proyecto: ir más allá en los modos tradicionales de hacer y contar la ciencia.
Darle género a la historia: del mito a la evidencia
Para abrir el debate, Camila toma como punto de partida un emblemático estudio liderado por Randy Hass en 2020 y publicado en la revista Science Advances.
"No es que nos enseñaron mal, sino que las investigaciones antes iban por otro lado", aclara Camila.
¿Por qué es importante revisar estos descubrimientos? No se trata únicamente de "incluir" a las mujeres en un relato preexistente, sino de cuestionar la estructura misma del relato: "No se trata de incluir a las mujeres en la historia, sino de preguntarnos cómo es la historia que nos contaron", expresa la antropóloga.
Durante siglos, el registro sobre las mujeres en la prehistoria ha sido mínimo o sesgado por la mirada del investigador. Esto no significa desmerecer actividades como la recolección o la siembra, al contrario, lo que se pone en duda es la reducción de la mujer a esa única función doméstica. La "mujer recolectora" como contrapunto del "hombre cazador" es, en gran medida, una fantasía proyectada desde el presente hacia el pasado. Se ha construido históricamente una figura femenina "naturalizada" alrededor del cuidado y del ámbito doméstico, cuando en realidad se trata de un rol impuesto y moldeado socialmente.
Colonialismo, patriarcado y feminismo decolonial
Surge un interrogante clave: ¿se puede hablar de colonialismo sin hablar de patriarcado?
Para Pereyra, la respuesta es no. Se trata de dos procesos íntimamente amalgamados. Por ello, resulta indispensable abordar la realidad desde estudios anticoloniales y decoloniales, donde no solo se reevalúe el rol de la mujer, sino también la construcción del rol del hombre. En este marco, hoy en día el "ser mujer" también constituye una forma colonial y patriarcal de existir en el mundo.
Ante la pregunta de si un feminismo que no contempla la dimensión colonial es un "feminismo equivocado", la postura de Camila es cauta y respetuosa de las diversas corrientes:
"No soy quién para decir quién está equivocado. Son decisiones, opiniones, posiciones polémicas y distintas perspectivas, es lo mismo que ocurre en la producción de ciencia y en la forma que tenemos de analizar la realidad: cómo decidimos pararnos ante determinados datos".
Sin embargo, resalta una consigna fundamental que atraviesa el debate contemporáneo: para entender y transformar verdaderamente nuestras sociedades, el feminismo debe ser decolonial.




