"Se los abraza y se les da la bienvenida": el trabajo del Padre Pepe con las personas que buscan salir de las adicciones en el Hogar de Cristo
Desde el primer acercamiento hasta la reinserción social, detalló las distintas etapas de un camino que busca mucho más que dejar el consumo.

El Padre Pepe Di Paola volvió a compartir una mañana con el equipo de La Mañana de Info. Un gran amigo de la casa, el sacerdote pasó nuevamente por el piso de Info del Estero y habló de distintos temas, desde el trabajo que desarrolla con los Hogares de Cristo en Santiago del Estero hasta sus expectativas por la inminente visita del papa León XIV a la Argentina.
Durante la entrevista, contó cómo funciona el acompañamiento a personas que atraviesan problemas de consumo, cuáles son las etapas del proceso de recuperación y por qué es fundamental que cada joven o adulto tome la decisión de iniciar ese camino por voluntad propia.
El trabajo que comenzó en 2008 en Buenos Aires fue creciendo y replicándose en distintos puntos del país. Cuando llegó al Norte argentino, el Padre Pepe identificó una importante necesidad: faltaban espacios donde las personas con problemas de adicciones pudieran encontrar contención y comenzar un proceso de recuperación sin tener que trasladarse a las grandes ciudades.
"Cuando llegué después de estar en el Gran Buenos Aires 10 años, vi que en el Norte y en el NEA teníamos un gran déficit en cuanto a lugares de que los chicos tengan para recuperarse", recordó.
Así fue como comenzó a impulsar esta propuesta en la región y también en Santiago del Estero, donde el objetivo es que quienes necesitan ayuda puedan encontrar una alternativa cerca de su comunidad.
El primer paso: acercarse al Hogar de Cristo y tomar la decisión de recuperarse
El proceso comienza en el Centro Barrial Madre del Puente Carretero, donde la persona atraviesa un primer período de aproximadamente un mes bajo una modalidad ambulatoria, es decir, concurre al espacio y luego regresa a su hogar.
Esta instancia inicial tiene un propósito fundamental: que quien llega pueda conocer cómo funciona el dispositivo, conversar con los referentes y profesionales y, sobre todo, decidir por sí mismo si quiere comenzar el camino de recuperación.
El sacerdote explicó que anteriormente se encontraban con situaciones en las que las personas ingresaban impulsadas principalmente por el pedido de sus familiares, pero abandonaban el lugar al poco tiempo. Esto también afectaba a quienes ya estaban viviendo en la comunidad y avanzaban en sus propios procesos.
Por eso, decidieron incorporar este período de acercamiento antes de iniciar la residencia.
"Queremos que el joven o el adulto que va entre convencido. Entonces este tiempo se les va contando cómo es el proceso, van conociendo a los líderes, a los profesionales que los atienden", explicó.
Según detalló, esta modalidad permitió mejorar notablemente la continuidad de quienes ingresan: "Casi el 90% de los chicos o adultos que entran siguen".
Una vez que la persona decide avanzar, comienza el recorrido por los distintos umbrales, como denominan a las etapas de residencia y acompañamiento.
Los distintos umbrales: un camino de recuperación que también implica reconstruir la vida cotidiana
El primer umbral funciona en el mismo predio del Centro Barrial Madre del Puente Carretero, en la zona del cruce. Allí, quienes comienzan la residencia empiezan a compartir la vida comunitaria, incorporando actividades y responsabilidades cotidianas.
Comer juntos, participar de reuniones terapéuticas, encontrarse con los profesionales y asumir distintos roles forman parte de esta primera experiencia.
Después de aproximadamente dos meses, los integrantes pasan al segundo umbral, ubicado en el barrio San Fernando, en la capilla de Itatí, un espacio que recientemente fue ampliado.
En esa etapa se profundiza el trabajo personal y comunitario, con especial atención a los 12 pasos y a las herramientas necesarias para sostener el proceso de recuperación.
El siguiente paso es la denominada granja, aunque el sacerdote aclaró que se trata de una casa convencional ubicada en el barrio Saint Germain. Allí permanecen alrededor de tres meses y el trabajo se concentra especialmente en las cuestiones personales que cada uno necesita revisar y fortalecer.
"Hay mucho trabajo hacia adentro, el poder cambiar realmente todas las cosas que se detectaron que son las que tienen que cambiar o trabajar para poder sostener después la recuperación", señaló.
En total, entre estas primeras instancias transcurren alrededor de siete meses. Sin embargo, el Padre Pepe remarcó que el proceso no termina cuando una persona deja de consumir: también es necesario prepararla para lo que viene después.
Las recaídas también forman parte del proceso: por qué no todos vuelven a empezar de cero
Uno de los momentos más complejos es la reinserción. Después de atravesar las etapas residenciales, los integrantes comienzan a recuperar progresivamente sus vínculos con el exterior, visitan a sus familias y empiezan a desarrollar actividades fuera de la comunidad.
Es una instancia de transición en la que deben poner en práctica las herramientas adquiridas durante los meses anteriores.
El Padre Pepe reconoció que es justamente en esta etapa donde suelen aparecer más recaídas. Por eso, explicó que no todas las personas tienen los mismos tiempos y que algunas necesitan permanecer más tiempo en determinados dispositivos.
También contó que el Hogar de Cristo dispone de una casa para quienes, por distintas circunstancias, no pueden regresar a sus hogares.
"Históricamente lo asumimos como parte también de los procesos", expresó sobre las recaídas.
En ese sentido, explicó que cuando alguien vuelve a consumir no necesariamente tiene que comenzar todo desde el principio. En algunos casos, puede regresar al cuarto umbral y trabajar sobre aquellos aspectos de su vida que todavía necesitan fortalecerse.
"Se charla con los profesionales, con los acompañantes, y se pone a trabajar con un proyecto su volver a estar en el grupo", detalló.
La mirada, explicó, apunta a comprender qué situaciones no pudieron resolverse y qué herramientas necesita esa persona para continuar.
"Nadie les pregunta su pasado": la importancia de recibir sin juzgar
Más allá del acompañamiento profesional y terapéutico, el sacerdote destacó el valor de la comunidad y la posibilidad de que quienes llegan encuentren un lugar donde sentirse recibidos.
Muchas personas que atraviesan problemas de consumo también cargan con situaciones difíciles de su pasado, sentimientos de culpa y experiencias que les cuesta compartir. En algunos casos, esas historias pueden estar relacionadas con situaciones delictivas o conflictos familiares.
Frente a eso, el Padre Pepe destacó una característica que suele llamarles la atención a quienes llegan por primera vez: nadie los recibe interrogándolos sobre lo que hicieron o sobre su historia anterior.
"Se los abraza, se les da la bienvenida a su casa", resumió.
Con el tiempo, a medida que se construyen vínculos de confianza, comienzan a aparecer aquellas situaciones que generan preocupación o angustia y que necesitan ser trabajadas.
En ese camino también ocupa un lugar importante la espiritualidad, aunque el sacerdote aclaró que no se trata de imponer creencias ni de reemplazar una dependencia por otra.
"Cuando uno reemplaza la droga por un fanatismo de cualquier tipo, no es bueno", sostuvo.
Para él, la fe debe ser un espacio de acompañamiento y libertad, que permita encontrar una nueva manera de relacionarse con los demás y con uno mismo.
Las adicciones también están en el interior: reciben jóvenes de distintos puntos de la región
Durante la charla, el Padre Pepe también se refirió a la procedencia de las personas que llegan al Hogar de Cristo y remarcó que los problemas de consumo no son una realidad exclusiva de las grandes ciudades.
Actualmente reciben jóvenes de distintos puntos de Santiago del Estero y de otras provincias. Mencionó casos provenientes de Colonia Dora, Pampa de los Guanacos y Catamarca, entre otros lugares.
Para facilitar el acceso de quienes viven lejos, contó que dispone de una vivienda en el barrio San Martín, donde pueden alojarse quienes necesitan realizar el primer período ambulatorio y no tienen posibilidades de trasladarse diariamente.
El sacerdote relató incluso el caso de un joven que vive prácticamente en medio del monte y que también atravesaba problemas de consumo.
"Es ahí un tema que tiene que ver con lo generacional, la angustia que provoca también las propuestas que se le dan en general", reflexionó.
En ese sentido, planteó que la soledad y la falta de perspectivas pueden influir en las situaciones que atraviesan muchos jóvenes, incluso en comunidades alejadas.
"Hoy día es complicado para un joven que va recibiendo los mismos mensajes en el teléfono que un pibe que está en pleno centro de Santiago del Estero", señaló.
Padre Pepe habló de la visita del Papa León XIV y cuestionó al Gobierno nacional: "Está bien que se incomode"
Otro de los momentos destacados de la entrevista estuvo relacionado con la próxima visita del papa León XIV a la Argentina. El sacerdote expresó sus expectativas y consideró que el mensaje del Pontífice debe servir para interpelar a los cristianos y llevarlos a revisar sus propias acciones.
Al referirse a las versiones sobre una posible incomodidad del Gobierno nacional frente a algunos planteos que podría realizar el Papa, fue contundente: sostuvo que el objetivo de su visita no debe ser pronunciar palabras que conformen a todos.
"El Papa no viene a pasar por ahí y decir una palabra que le caiga bien a todos. Tiene que decir una palabra justa", afirmó.
Incluso consideró que, si sus planteos generan incomodidad en las autoridades, eso también puede ser una oportunidad para reflexionar sobre las decisiones políticas.
"Y está bien que se incomode el Gobierno", agregó.
El Padre Pepe también planteó que los cuestionamientos no deberían estar dirigidos únicamente a los gobernantes. Consideró que los propios integrantes de la Iglesia deben estar dispuestos a recibir mensajes que los interpelen, especialmente cuando se trata de fortalecer el trabajo pastoral y el compromiso con quienes más necesitan acompañamiento.
"Si les dice a los curas, nos dice a nosotros: 'Quiero que sean más misioneros, más tiempo en la calle', y está bien que incomode", expresó.
Por último, recordó con cariño al papa Francisco y destacó que León XIV lleva adelante su legado. También mencionó la movilización de los Hogares de Cristo y las actividades de peregrinación que se están organizando para recibir al nuevo Pontífice.
Para el sacerdote, más allá de las diferencias religiosas o políticas, hay un principio que debe orientar el compromiso de las personas con su comunidad: ponerse al servicio de los demás.
"Cuando uno se pone al servicio del otro, cuando uno se preocupa y no solamente se preocupa sino que se ocupa del otro", concluyó.




