La jubilada estafada por el oftalmólogo rompió el silencio: “No quería que salude a nadie ni me dejaba ir a los médicos”

En el pasillo angosto de su propia casa pasa hoy sus días, Gloria “Yoyi” Sufloni, una jubilada de casi 90 años que busca justicia. Lo que debería ser un hogar se transformó, según la denuncia, en un centro oftalmológico privado manejado por un médico que hoy está acusado de estafa, amenazas de muerte y privación ilegítima de la libertad. La mujer rompió el silencio en La Mañana de Info (Info Stream), y relató el calvario que vive desde la muerte de todos sus familiares.

La Dra. Eugenia Carabajal relató cómo el vínculo con Yoyi comenzó desde la preocupación. “Me pongo en contacto con la señora para ver cómo estaba… como no me llamaba y era habitual comunicarnos… la hablo y me dice que el médico no la dejaba hablar con nadie, que le había quemado una agenda donde guardaba los contactos”, recordó. Ese fue apenas el primer indicio de un control que, con el tiempo, se volvió asfixiante.

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Cámaras instaladas en la vivienda, vigilancia constante, miedo a hablar y una vida reducida a un pasillo mientras el resto de la casa era ocupado por el consultorio que, aún hoy, sigue funcionando en calle Mitre al 400.

Utilizaba la vivienda de Yoyi como depósito

Según la denuncia, el médico identificado como Luis Abdo habría utilizado la vivienda como depósito, ingresaba por una puerta interna directamente a la casa de la jubilada y controlaba cada uno de sus movimientos. “Por una de las cámaras ejercía el control para ver quién venía, quién no. Sabía cuándo estaba en su dormitorio, cuándo salía”, explicó Carabajal. Incluso los aires acondicionados del centro oftalmológico descargaban en la casa de la mujer.

El engaño fue progresivo. Primero, la promesa de un contrato de locación. Después, la verdad: lo que Yoyi había firmado era una transferencia de dominio de dos propiedades. “Ella no se animaba a denunciar. Tenía miedo”, sostuvo la abogada. El temor no era infundado: las amenazas de muerte forman parte de la causa judicial. “La iba a matar”, fue la acusación que finalmente se radicó cuando la propia defensa decidió avanzar ante la imposibilidad de que la víctima lo hiciera sola.

Hay testigos que la vieron llorar en la puerta de su casa. Desde adentro, según relataron, él le gritaba: “Vas a terminar como tu gato”, fallecido hace algunos meses. Hoy, aunque existe una prohibición de acercamiento, el centro oftalmológico continúa funcionando en el mismo lugar. “No entendemos por qué”, cuestionó Carabajal.

“Quedé como un animalito”

La voz de Yoyi, también se hizo sentir en La Mañana de Info. “Hace aproximadamente tres o cuatro años, él estaba alquilando y me pidió que yo le alquilara. Yo no quería, estaba sola… fallecieron mi esposo, mi único hijo, mi madre y mi padre. De ahí mi vida ha empezado a ser como la de un animalito”, dijo. En esa soledad encontró el terreno fértil el oftalmólogo que se valió de la confianza depositada en él. “No quería que salude a nadie. Él me recetaba, no quería que vaya a los médicos”, relató.

Las figuras penales son graves: privación ilegítima de la libertad, amenazas de muerte y estafa. Pero más allá de los términos jurídicos, la historia de Yoyi expone una forma extrema de violencia silenciosa, ejercida contra una persona mayor, sola y vulnerable. Sus abogadas persiguen la justicia, y solicitan el alejamiento efectivo de este médico.

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