Crisis de ingresos: 1 de cada 4 familias no puede cancelar sus deudas

La situación financiera de los hogares argentinos ha ingresado en una zona crítica según el último reporte del Banco Provincia basado en datos del Banco Central. El informe revela un panorama preocupante donde la expansión del crédito, que sirvió como sostén del consumo durante el último año, parece haber alcanzado su límite estructural. Actualmente, el 24% de las personas con deudas presenta dificultades para cumplir con sus compromisos, lo que significa que casi una de cada cuatro personas ha caído en mora, un salto drástico respecto al 15% registrado apenas un año atrás.

Este fenómeno se explica principalmente por el creciente peso de las deudas sobre salarios que no han logrado recuperarse. Mientras que a fines de 2024 el financiamiento promedio representaba 1,5 salarios medios, al cierre del último ejercicio esa cifra escaló a 2,5 salarios. En términos prácticos, esto implica que las familias debieron sumar el equivalente a un aguinaldo completo en deuda para poder mantener sus niveles de vida básicos. Esta sobrecarga financiera se ha vuelto insostenible para una gran parte de la población ante la ausencia de una mejora real en el poder adquisitivo.

El deterioro de la cadena de pagos no afecta a todos los sectores por igual, mostrando una cara mucho más agresiva en los segmentos de menores recursos y en la banca informal. La morosidad en las entidades no financieras, aquellas que suelen otorgar créditos de consumo rápido, se triplicó al pasar del 7,7% a un impactante 25%. Asimismo, el análisis por monto revela una brecha social profunda: mientras que los préstamos superiores a 10 millones de pesos mantienen una irregularidad baja, los créditos menores a un millón de pesos —habitualmente utilizados para cubrir baches de consumo diario— presentan atrasos en uno de cada cinco casos.

Un dato central del informe desmitifica que el problema radique en nuevos usuarios insolventes que ingresaron al sistema. Por el contrario, el grueso de la nueva mora proviene de deudores con historial crediticio previo que, frente al deterioro de sus ingresos, perdieron gradualmente su capacidad de pago. Para lo que resta de 2026, los analistas advierten que el margen para seguir utilizando el endeudamiento como motor de la actividad económica es nulo. La sostenibilidad del sistema dependerá exclusivamente de una eventual recuperación del salario real y de una trayectoria descendente de las tasas de interés que alivie la carga financiera de los hogares.

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