Cervecería Quilmes confirmó que va a reducir drásticamente el personal en una de sus principales plantas operativas en Zárate, provincia de Buenos Aires, como parte de un plan de reorganización por la caída de ventas y la presión de importaciones en el mercado argentino.
La compañía anunció que la plantilla de la planta pasará de aproximadamente 260 empleados a unos 80. Es decir, más de dos tercios del personal dejarán la empresa, ya sea por retiros voluntarios o desvinculaciones. Hasta ahora la planta operaba con tres turnos de trabajo, y tras el ajuste solo quedará activo un turno para mantener la producción.
El conflicto de cervecería Quilmes
La empresa atribuye la medida al desplome de ventas en el mercado local —según gremios, se habla de una caída de hasta 45 % respecto a 2025— lo que obliga a ajustar costos y estructura productiva. El incremento de la importación de cervezas —que en 2025 creció casi 293 % según datos oficiales— amplifica la competencia externa sobre los productos locales.
El recorte fue acordado con la comisión interna bajo un contexto de fuerte tensión, en parte para evitar un cierre total de la planta o una paralización total de la producción.
La medida se da en un contexto más amplio de contracción industrial en Argentina, donde varias empresas vienen reduciendo personal o cerrando instalaciones ante la retracción del consumo y presiones competitivas.
