“Algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal”

El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, pronunció este miércoles una declaración que genera debate al reconocer que el plan económico del Gobierno puede dejar empresas y trabajadores “en el camino”, aunque defendió esas políticas como necesarias para alcanzar una Argentina normal y con perspectivas de largo plazo.

Grinman formuló estas expresiones tras reunirse en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y otros referentes del llamado G6 empresarial —grupo que agrupa a seis de las principales cámaras del país— para analizar la actual coyuntura económica. Según el dirigente, la discusión giró en torno a la implementación de reformas estructurales y el impacto que estas tienen en los distintos sectores productivos.

El empresario reconoció la complejidad del momento: señaló que el consumo ha caído en comparación con etapas anteriores y que muchas compañías ―en particular las más chicas— enfrentan serias dificultades para sostenerse. “Hay sectores que cierran, sí; no tenemos cifras exactas porque muchas empresas desaparecen sin siquiera dar aviso”, señaló Grinman, aunque también destacó que en el sector comercio las estadísticas de empleo se mantienen estables entre altas y bajas de personal, según sus mediciones.

Respaldar el nuevo modelo con advertencias

Pese al diagnóstico duro, Grinman ratificó el respaldo del sector empresario al rumbo económico que impulsa el presidente Javier Milei y remarcó que la recuperación no se logrará con soluciones sectoriales parciales, sino con reformas profundas y sostenidas. “No se puede ir con parches para un sector sí y para el otro no”, afirmó, en alusión a políticas económicas fragmentadas del pasado.

El titular de la CAC defendió la política de tipo de cambio flexible y llamó a afrontar tensiones estructurales como la apertura de importaciones, la carga tributaria y la competitividad internacional. Asimismo, advirtió sobre desafíos persistentes como el contrabando de productos —particularmente en el rubro de celulares— y la elevada presión impositiva que, afirmó, complica la reactivación de la actividad económica.

Aunque sus palabras generaron críticas entre sectores que alertan sobre la profundización de la crisis social, Grinman insistió en que los sacrificios presentes pueden sentar las bases para un crecimiento más sostenible en el futuro. “Si ese es el precio que hay que pagar para que nuestros hijos y nietos tengan una Argentina normal, un país que progrese con futuro, yo creo que vale la pena”, concluyó.

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