La mesa de La Mañana de Info tuvo este jueves una visita muy especial. Leo y Luana recibieron a la médica veterinaria MV Jimena Massi, quien habló —en un tono claro y cercano— sobre un tema que sorprendió a muchos: la fisioterapia en mascotas y la importancia de los controles en perros y gatos adultos.
“Yo también quedé así”, bromeó Leo al escuchar el concepto por primera vez. Pero Jimena explicó que no se trata de algo extraño ni lejano: es una herramienta cada vez más utilizada para mejorar la calidad de vida de los animales, especialmente en la vejez.
De un caso clínico a una especialización
Massi contó que comenzó a trabajar en fisioterapia en 2019, a partir de un paciente que necesitaba rehabilitación tras un trauma. Desde entonces se capacitó, incorporó equipamiento y hoy desarrolla esta práctica en su veterinaria.
“Siempre pensamos en el perro fracturado o con una lesión lumbar. Pero hay un nicho muy grande que es acompañar la vejez”, explicó.
La profesional señaló que muchas veces los veterinarios ven a los pacientes cuando son cachorros —para vacunas y controles iniciales— y luego dejan de recibirlos hasta que aparece un problema. Por eso remarcó la importancia de los chequeos en la adultez y en la etapa geriátrica.
“La medicina preventiva no es solo para cachorros. El paciente adulto tiene que volver al consultorio”, enfatizó.
Señales de alerta que no son “caprichos”
Uno de los momentos más reveladores de la charla fue cuando Jimena enumeró frases típicas que escucha en consultorio:
- “Ya no quiere subir al sillón, está hecho un vago”.
- “Se la pasa todo el día echado, pero porque está viejito”.
- “Está caprichoso para comer, ahora solo quiere pollo”.
- “No quiere salir a pasear”.
La veterinaria fue contundente: “No es que no quiere, muchas veces no puede. Hay dolor”.
Explicó que detrás de esos cambios puede haber problemas articulares, dolor en columna, afecciones dentales, infecciones urinarias o incluso enfermedades más complejas. En muchos casos, la base es el dolor, pero el tutor lo naturaliza como parte de la edad. “Un perro no deja de jugar porque se volvió cascarrabias. Algo le está pasando”, señaló.
También habló de situaciones como dejar de levantar la pata para orinar, dificultad para defecar o evitar que lo alcen. “No son mañas. Son señales”, insistió.
¿Y los gatos? Consultada por la dificultad para detectar dolor en gatos —que suelen ser menos expresivos—, explicó que existen protocolos internacionales y escalas específicas que ayudan a los veterinarios a identificar signos sutiles de malestar en felinos.
“El gato muchas veces disimula más, pero también da señales. Hay que aprender a leerlas”, indicó.
Fisioterapia, ozonoterapia y trabajo en equipo
Dentro del abordaje integral, Massi también mencionó la ozonoterapia, una técnica que consiste en administrar una mezcla de ozono y oxígeno para mejorar la oxigenación de los tejidos y el metabolismo. Según explicó, puede aplicarse como complemento en pacientes con patologías renales, neurológicas o en estados descompensados.
La ventaja, destacó, es que permite en algunos casos reducir dosis de antiinflamatorios u otras medicaciones, especialmente en animales mayores con hígado o riñones comprometidos.
La veterinaria subrayó que el paciente geriátrico requiere un enfoque interdisciplinario: cardiólogos, laboratoristas, ecografistas, radiólogos y traumatólogos pueden intervenir para lograr un tratamiento que contemple todas las patologías.
“Hoy el tutor integra al perro o al gato a la familia. Hay un lazo emocional fuerte. Y eso también nos exige a nosotros estar a la altura”, reflexionó.
