La Justicia Federal de Tucumán dio un giro determinante en la causa que involucra a la influencer santiagueña Valentina Olguín. El Juzgado Federal N ° 2 resolvió agravar su procesamiento y elevar significativamente las medidas cautelares en su contra, en el marco de una investigación por el presunto uso fraudulento de identidades fiscales para importar mercadería de lujo desde Estados Unidos.
Olguín está ahora imputada como presunta autora del delito de simulación ante el servicio aduanero, una maniobra que habría repetido en al menos 15 oportunidades para traer prendas de la exclusiva firma Revolve.
La resolución complica tanto el porvenir judicial de la influencer, como el económico. Pues, el magistrado dispuso ampliar el embargo sobre sus bienes hasta alcanzar los 15 millones de pesos, cifra destinada a garantizar el pago de eventuales responsabilidades civiles y costas del proceso.
Lo que más impacto generó es la lista de identidades utilizadas para estas operaciones. La investigación confirmó que Olguín empleó números fiscales de mandatarios de relevancia nacional para registrar sus compras bajo el sistema de Courier.
Uno de ellos fue el de Axel Kicillof, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires. Bajo su perfil fiscal se realizaron cuatro operaciones registradas en octubre de 2024, con un perjuicio estimado en $1.657.259.
También del gobernador de La Pampa Sergio Ziliotto, cuyo perfil fue usado en cinco ocasiones entre julio y septiembre del mismo año, por un monto de $927.181. Mientras que el de Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, fue utilizado para una compra en septiembre de 2024 que generó un perjuicio de $26.171.
Finalmente, se sospecha del uso del CUIT del gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo, quien inició la denuncia luego de recibir notificaciones de la Aduana de Ezeiza por encomiendas que desconocía por completo.
De la Aduana a Núñez
La trama comenzó a develarse el 28 de octubre de 2024, cuando los cruces de datos revelaron un modus operandi que se repetía. Las compras se realizaban en el exterior utilizando CUITs ajenos para evadir controles o cupos, pero el destino final siempre era el mismo.
Los paquetes llegaban a un departamento en el barrio porteño de Núñez, y el número de contacto registrado en las guías de envío pertenecía a la propia Olguín. Además, la mercadería era recibida por una persona identificada simplemente como “Valentina”, cerrando así el círculo probatorio que hoy la perjudica.
