“Hay ensañamiento contra mi hija”; el duro testimonio del padre de Agostina Paez

A horas de una audiencia clave que definirá su destino, la desesperación se apodera de la familia de Agostina Páez. La joven abogada e influencer santiagueña, hoy detenida en Río de Janeiro bajo cargos de racismo, enfrenta la posibilidad de una condena de 15 años de prisión, una cifra que su padre, Mariano Páez, calificó como “un exceso total y desproporcionado”. En una entrevista Mariano rompió el silencio para denunciar lo que considera una cacería de brujas judicial: “Tengo miedo de que quieran dar un ejemplo con mi hija”.

Un cuadro de salud mental alarmante

Más allá de los tribunales, la batalla de Agostina hoy es interna. Su padre reveló que la joven está sumida en una profunda depresión, asistida por psicólogos y psiquiatras de forma remota a través de Zoom. “Ella está muy arrepentida y angustiada. No dimensionó lo que podía pasar”, explicó Mariano, subrayando que la prioridad absoluta de la familia es su salud mental, dejando el proceso judicial en un segundo plano frente al riesgo de un colapso emocional.

La defensa de la santiagueña dio un vuelco total. Tras un cambio de abogados, Agostina busca ahora romper el silencio que su anterior representante le había impuesto, intentando ofrecer disculpas públicas para bajar la tensión con la sociedad brasileña. Mientras tanto, el peso económico de la causa recae íntegramente sobre los hombros de su padre. “Los gastos son muchísimos y los corro yo con fondos propios. El consulado se limita a acompañar, pero dicen que no pueden intervenir en la justicia de Brasil”, lamentó, marcando la soledad en la que se encuentran frente a un sistema legal implacable.

Sobre la noche de la detención, Mariano aportó detalles que buscan contextualizar la reacción de su hija: la discusión habría comenzado por un error en la facturación (le habrían cobrado dos veces la consumición) y se habría agravado por un gesto obsceno del empleado del bar hacia ella. Sin embargo, en el Brasil de hoy, la tolerancia al racismo es cero, y esos atenuantes parecen no pesar frente a la ley.

El pedido final: “Que vuelva a Santiago”

El anhelo de la familia Páez es claro: que Agostina regrese a su tierra. “Yo no quisiera que espere el juicio en Brasil. Está muy desgastada. Me gustaría que la traigan y que el proceso continúe acá, en Argentina”, sentenció Mariano. Mañana martes será el día D, cuando la justicia de Río decida si inicia formalmente el juicio o si hay lugar para el pedido de una familia que teme que su hija termine siendo el “caso ejemplificador” de un país que endureció sus penas al máximo.

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