En declaraciones recientes, la concejal de la ciudad Cecilia Neme cuestionó la urgencia de aprobar un nuevo incremento tarifario sin que existan contraprestaciones reales para el usuario. “Siempre he estado en contra y voy a seguir estando, porque los aumentos van en detrimento del bolsillo pero no mejoran nada: ni las frecuencias, ni los recorridos, ni el estado de las unidades”, sentenció la legisladora, subrayando que el transporte debe ser tratado como un servicio tan esencial como la salud o la educación.
Para Neme, la situación actual obliga a los vecinos a un sacrificio desproporcionado. “La persona tiene que salir media hora o una hora antes para esperar el colectivo, y cuando sube, se encuentra con unidades que no están en condiciones y, a veces, con un trato que no es el adecuado. No pretendemos que la parada esté en la puerta de casa, pero sí que el servicio sea acorde a lo que se paga”, puntualizó.
El rol de los empresarios y los contratos “invisibles”
Al referirse a la postura de la Cámara Empresarial, que alega falta de rentabilidad incluso con el aumento, la diputada fue tajante: “Nunca les ha alcanzado; con subsidio nacional, municipal o sin ellos, siempre les ha faltado. Si el sistema no les funciona o no es rentable, deberían dejar el lugar a otra gente que quizás pueda hacerlo o proponer un esquema de gestión mixta con el Estado”.
Asimismo, criticó la falta de transparencia en los acuerdos entre el municipio y las empresas: “Ni siquiera sabemos cómo son los contratos. El oficialismo aprueba los aumentos y los empresarios no cumplen con las mejoras de las unidades o el seguro de los choferes. Me encantaría que las reuniones de comisión fueran públicas para que se sepa que esto parece un traje a medida”.
Competencia, aplicaciones y el “modelo” de los colectivos eléctricos
Durante el debate sobre la informalidad y la competencia de las aplicaciones de transporte (como Uber), Neme señaló que el crecimiento de estas opciones es una respuesta directa a la deficiencia del sistema oficial. “Si el transporte colectivo estuviera en condiciones, con rampas y aire acondicionado, el usuario lo pagaría y lo elegiría por ser la opción más económica. Pero hoy la gente busca alternativas porque el colectivo no les sirve”.
Como propuesta de mejora, la diputada cuestionó el uso actual de las nuevas unidades sustentables: “Han comprado 15 colectivos eléctricos que hoy parecen estar haciendo turismo por el parque. Esos colectivos deberían estar en los barrios más conectados y en las grandes avenidas reforzando el servicio para el trabajador”.
Prioridades para la próxima gestión
Finalmente, Neme hizo un llamado a que el transporte público se convierta en una política de Estado prioritaria, independientemente del signo político que gobierne en el futuro. “Espero que la gestión que venga, sea del partido que sea, tenga como prioridad el transporte. Es algo esencial para mejorar la calidad de vida del santiagueño, especialmente para quienes no tienen un vehículo propio o vienen del campo y no tienen acceso a otras opciones de movilidad”, concluyó.
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