El caso Agostina sumó este miércoles un testimonio que podría cambiar drásticamente el rumbo de la investigación que lidera el fiscal Raúl Garzón. Una testigo protegida —identificada bajo el nombre ficticio de Carla— rompió el silencio y apuntó en duros términos contra Soledad Andreani, la dueña del Ford Ka e imputada en la causa, y contra el principal sospechoso, Barrelier.
La joven, quien trabajó en el bar “Wachitas” entre 2020 y 2023, desarmó la estrategia defensiva de Andreani, quien en sus últimas declaraciones públicas y judiciales había afirmado ser una víctima de engaño que desconocía las actividades de su expareja. “Sí sabía con quién se había metido, porque ella viene de ese ambiente”, sentenció la testigo en diálogo con TN.
Red de trata, narcotráfico y menores de edad en el bar “Wachitas”
El relato de la testigo describió un oscuro entramado de delitos que funcionaba con total habitualidad dentro del local nocturno, el cual ya fue clausurado por las autoridades:
LAS REVELACIONES DE LA TESTIGO PROTEGIDA:
• El rol de Andreani: Aseguran que manejaba la caja, pagaba a proveedores y bandas, y coordinaba los encuentros sexuales llamando directamente a los clientes.
• Venta de estupefacientes: Denuncian que la imputada comercializaba cocaína y psicofármacos como Clonazepam y Alplax dentro del bar.
• Prostitución de menores: La testigo afirmó que en el lugar trabajaban menores de edad y que los clientes eran personas de “buena posición económica que asistían de traje”.
Aunque Carla aclaró que debido al consumo inducido de sustancias no puede precisar si vio a la víctima, Agostina, o a su madre Melisa en el lugar, sí lanzó una confirmación pericial clave: reconoció que la fotografía donde aparecen la adolescente y su madre fue tomada dentro del bar “Wachitas”.
Intentaron drogarla para hacerla desaparecer
Al fundamentar su decisión de declarar en la causa, la testigo recordó el violento episodio que la obligó a abandonar el bar en 2023 tras un altercado con la propia Andreani, vinculando el accionar de la imputada con métodos de sumisión química. “Me entregó una bebida y a los 15 minutos me empecé a sentir mal. Nunca imaginé que me iba a drogar. Logré escapar, pero cuando bajé del taxi las piernas no me respondían. Yo digo que me drogó para hacerme desaparecer o para que todos abusaran de mí”, relató Carla sobre la noche en que decidió huir.
El testimonio incorporado este miércoles al expediente debilita la posición de los principales investigados y aporta pruebas sobre el contexto del caso Agostina. La fiscalía centrará ahora sus esfuerzos en cruzar estos datos con las pericias telefónicas y los registros del bar para determinar el grado de participación de Andreani, Barrelier y otros implicados de alto poder adquisitivo mencionados en la declaración.
