Hay historias que conmueven por el sufrimiento que esconden, pero también por la enorme capacidad de salir adelante. La de Paz es una de ellas.
Hace dos años, cuando era apenas una cachorra, fue rescatada por el equipo de Bichos en el barrio La Católica. Su estado era desesperante: padecía sarna, anemia, desnutrición y una profunda bichera que comprometía seriamente su salud.
Los voluntarios comenzaron un largo tratamiento para salvarle la vida. Aunque lograron recuperarla, las secuelas fueron inevitables: Paz perdió uno de sus ojos. Sin embargo, eso nunca le impidió volver a confiar en las personas ni disfrutar de la vida.
Desde entonces vive bajo el cuidado de Bichos. Se adaptó a su nueva realidad, juega, busca mimos y comparte sus días con otros animales rescatados. Pero hay algo que todavía no llegó para ella: una familia.

Paz cuando ingresó al refugio.
La perrita que nadie elige
El paso del tiempo hizo que muchos perros encontraran un hogar, mientras Paz sigue esperando. Quienes la conocen aseguran que es cariñosa, noble y agradecida, pero reconocen que muchas veces los animales con alguna discapacidad o aquellos “no hegemónicos” quedan relegados en las adopciones. Mientras tanto, Paz sigue esperando…

Paz en recuperación.

Paz ya recuperada, es una más en el refugio.
Pedro tuvo su final feliz
Hace apenas unos días, la historia de Pedro, otro de los perros rescatados por Bichos, tuvo el final que todos esperaban: después de tanto tiempo, consiguió una familia que decidió abrirle las puertas de su hogar y cambiarle la vida.

Ahora, el deseo de los voluntarios es que esa misma oportunidad llegue para Paz.
