Cada 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, una fecha que marca un hito histórico: en 1971 se firmó el primer tratado internacional sobre un recurso natural específico. En diálogo con La Mañana de Info, el Lic. Agustín Tiberi, ecólogo y becario doctoral del CONICET, explicó por qué este ecosistema es el más amenazado del planeta y qué sucede hoy con las leyes que deberían protegerlos.
¿Qué son y por qué son vitales?
Para Tiberi, existe una confusión social sobre estos espacios. “Un humedal no es un charco de agua. Todo el ecosistema del Río Dulce y el Río Salado son humedales, más la zona sur de la provincia. Los esteros que se forman aquí son humedales”, aclaró.
El especialista destacó la visión de la naturaleza como “benefactora” a través de los servicios ecosistémicos: Purificación: Actúan filtrando y limpiando el agua de forma natural. Efecto esponja: Absorben el agua cuando hay exceso (evitando inundaciones) y la liberan en épocas de sequía. Mitigación climática: Son “Hot Spots” de biodiversidad y capturan carbono de manera eficiente.

Un ecosistema en peligro crítico
A pesar de su valor, Tiberi advirtió que a nivel mundial se ha perdido el 35% de los humedales desde 1970, una tasa de desaparición tres veces superior a la de los bosques. “Uno suele pensar en la deforestación y no en los humedales; por eso son el ecosistema más perjudicado”, señaló, haciendo hincapié en que si desaparecieran, el agua dulce para consumo sería escasa y las economías locales (pesca y turismo) colapsarían.
El rol de la ley y la preocupación por los glaciares
El ecólogo explicó que las leyes ambientales buscan, fundamentalmente, inventariar: saber cuántos hay, dónde están y qué actividades humanas los ponen en peligro. En este punto, vinculó la situación con la Ley de Glaciares, manifestando su preocupación ante posibles cambios: “Buscamos que no se realicen actividades que los pongan en peligro, como la minería cercana. Nos preocupa que se permitan las flexibilizaciones”.
Ciencia y futuro: “Un país que no tiene ciencia no puede crecer”
Tiberi no esquivó la realidad que atraviesa el sector científico en el contexto político actual. Al ser consultado por la situación del CONICET, denunció que el organismo se encuentra en “niveles mínimos de presupuesto” y lamentó el cierre de la Agencia de Ciencia y Tecnología. “Lamentablemente, con los gobiernos de derecha como Trump o como Milei, lo que suele pasar es la negación de la ciencia para el conocimiento básico. Por eso el CONICET debe salir a buscar sus propios medios para financiarse”, expresó.
Finalmente, el investigador subrayó la importancia de la educación socioambiental: “Tenemos que aprender que estamos inmersos en la naturaleza y no fuera de ella. Conservar la naturaleza es conservar nuestro propio futuro”.
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