Padre ingresó con su hija muerta por continuos maltratos y se pegó un tiro frente a los médicos

Un terrible episodio conmociona a la ciudad de Yacuiba, en el límite fronterizo entre Argentina y Bolivia. Un padre ingresó al hospital de San José de Pocitos con su hija de 4 años sin signos vitales y se suicidó en frente de los médicos y pacientes  del nosocomio.

El episodio se desencadenó cuando un hombre llegó a la guardia cargando a su hija de apenas cuatro años. Pese a los esfuerzos de reanimación que hicieron los profesionales, se confirmó que la pequeña ya no presentaba signos vitales. Ante la noticia, el progenitor extrajo un arma de fuego y se quitó la vida de un disparo en la cabeza.

Si bien el suicidio del padre ocurrió a la vista de todos, la verdadera naturaleza del horror se conoció horas después con los resultados de la autopsia de la menor. El informe forense desmoronó cualquier hipótesis de accidente doméstico o muerte natural.

La pequeña falleció por anoxia encefálica causada por asfixia mecánica, producto de una fuerte compresión torácica y abdominal. Los especialistas calificaron el hecho como un asesinato, dado que el cuerpo presentaba múltiples lesiones de vieja data, compatibles con episodios de maltrato físico que se habrían extendido durante semanas o incluso meses.

Este hallazgo sitúa al entorno familiar bajo una lupa judicial rigurosa, sugiriendo que la niña vivía en un contexto de violencia sostenida en el tiempo.

Mientras tanto, las pericias forenses al padre ratificaron que su deceso fue producto de un traumatismo encéfalo craneano grave por el impacto de un proyectil, confirmando el suicidio. Sin embargo, su muerte no cierra el caso; por el contrario, abrió nuevos interrogantes sobre su rol en la vida de la menor y si su decisión final fue un acto de remordimiento o una vía para eludir a la justicia tras el crimen.

Actualmente, la investigación está en manos del Ministerio Público de Bolivia, desde donde se intenta reconstruir la dinámica familiar en los meses previos al desenlace. Además, los investigadores buscan determinar si existían denuncias previas o alertas ignoradas por los servicios sociales y establecer si otros integrantes del entorno familiar tuvieron responsabilidad o fueron cómplices por omisión en el calvario que sufrió la niña.

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