La espondiloartritis axial es una enfermedad inflamatoria crónica y progresiva que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas, y genera dolor y rigidez en la zona lumbar, caderas y glúteos.
El síntoma más frecuente es el dolor en la parte baja de la espalda, que suele intensificarse con el reposo, especialmente durante la noche, y mejorar con la actividad física. Además, puede comprometer otras articulaciones, así como tendones y ligamentos.
Cada primer sábado de mayo se conmemora el Día Mundial de esta enfermedad, con el objetivo de generar conciencia sobre su impacto. En esta edición, el lema impulsado por la Federación Internacional es “No solo dolor de espalda”, para visibilizar que los síntomas van más allá de ese cuadro.
Entre las manifestaciones más habituales se encuentran el dolor lumbar persistente por más de tres meses, rigidez prolongada al levantarse, y molestias que responden a antiinflamatorios. También pueden aparecer fatiga, reducción de la movilidad y otros síntomas que no siempre son visibles.
La médica reumatóloga Emilce Schneeberger señaló que la enfermedad suele comenzar en adultos jóvenes, generalmente menores de 45 años, y recomendó consultar a un especialista ante dolores de tipo inflamatorio que persistan en el tiempo.
El origen es inmunológico y puede estar asociado a factores genéticos y antecedentes familiares. Uno de los marcadores vinculados es el HLA-B27, aunque su presencia no implica necesariamente el desarrollo de la enfermedad.
Los especialistas destacan la importancia del diagnóstico temprano, ya que permite controlar la progresión, evitar daños estructurales y mejorar la calidad de vida. Según datos del Instituto de Rehabilitación Psicofísica, el tiempo promedio de diagnóstico se redujo de más de siete años a aproximadamente tres años y medio.
En cuanto al tratamiento, se realiza de manera escalonada, comenzando con antiinflamatorios no esteroides y, en casos necesarios, con terapias biológicas o sintéticas. También se recomienda mantener hábitos saludables, como actividad física regular, alimentación equilibrada y control del peso.
La enfermedad puede tener impacto en distintos aspectos de la vida cotidiana. Se estima que un porcentaje significativo de pacientes presenta depresión y dificultades laborales, debido al dolor, la fatiga y las limitaciones físicas.
Desde la Asociación Civil Argentina de Personas con Enfermedades Reumáticas señalaron que el acompañamiento es fundamental, ya que se trata de una condición que muchas veces no es visible pero afecta de manera directa la vida diaria.
