“Todavía estoy en shock, no lo acepto, me cuesta salir de casa, no quiero estar con nadie, solo con mi hija y algunos amigos, aun no lo puedo creer”, asegura Federico Herrera, casi con la voz quebrada, dialogando con Info del Estero, el día después de la muerte del icono del rock nacional: Carlos Alberto “Indio” Solari, pero también, como una paradoja o capricho del destino, a exactamente 30 años de tal vez el momento cumbre de este vendedor ambulante, furioso seguidor desde hace casi 40 años primero de Los Redondos y luego de cada uno en sus etapas solistas.
“Esta mañana, revisando cosas, mirando la foto que me saqué con el Indio en la peatonal de Mar del Plata y viendo sus autógrafos, me di cuenta que hoy, 6 de junio, se cumplen 30 años de ese encuentro y esa foto”. En tiempos de IA recurrimos a ella y efectivamente, nos dimos con que Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota tocaron los días 7, 8 y 9 de junio en GO! Concert Hall, un boliche de Mar del Plata con capacidad para 1500 personas, pero Federico jura “en esos recitales habían más de 3000, el doble”.

Fede tenía por entonces 25 años, una cabellera que casi le llegaba a la cintura y seguía a Los Redondos desde fines de los 80. “No me gusta el término ‘fan’, me gusta ‘seguidor’, yo a ellos los sigo desde fines de la década del 80, son parte de mi vida, me formaron, canto en mi mente todo el día y todos los días sus canciones”, asegura.
“Yo llegué un día antes del primer concierto a Mar del Plata y mientras caminaba por la peatonal, en un momento de doy vuelta y los veo a todos… al Indio, Semilla, Skay, caminando detrás de mí y los encaré”, relata Herrera, en algo que años después sería inimaginable, y es ver a Solari caminando como uno más por la calle, sin ser asediado o abordado por sus fanáticos.
“Me acuerdo que les dije como me llamaba y que había ido de Santiago del Estero a Mar del Plata para verlos. Se miraban entre ellos, no lo podían creer, me decían ‘vos estás loco, mira el viaje que hiciste para acá solo para vernos a nosotros’. Semilla era el que más sorprendido estaba, y una y otra vez me decían eso son poder creerlo. Entonces le digo al Indio y al resto si me podían firmar un autógrafo, me dicen que sí, que claro y les digo ‘uh pero no tengo lapicera’, y me dice el Indio ‘y anda a buscar una, te esperamos’, y fui y volví al toque y ahí estaban”.

Federico muestra los autógrafos que aún conserva y atesora y agrega “entonces le digo al Indio si me podía sacar una foto con él, y me responde que sí, que no tenía problemas y no tenía cámara de fotos”. Al igual que con el autógrafo el Indio le dice a tal vez el más fiel ricotero santiagueño que busque una, que lo esperaba ahí mismo.
“Eran otros tiempos, era la peatonal de Mar del Plata y había casas que hacían revelados, que vendían cámaras, que tenían un fotógrafo profesional y a pocos metros conseguí un fotógrafo que me saco la foto con el Indio que después la revelé y aun la guardo, para siempre. Y de esa foto, increíblemente para mí, el día después que se fue, se cumplen 30 años”, recuerda emocionado.
“Los últimos 27 recitales de Los Redondos los vi todos, no me perdí ninguno, desde el año 1995 no me perdí ninguno, donde sea que hayan tocado. Siempre fui trabajador independiente, tenía almacén en mi casa, y cuando había un recital cerraba, agarraba un colectivo y me iba solo a verlos”, nos cuenta Federico, 30 años después de ese encuentro, y que tal vez sea el único santiagueño con una foto con el Indio Solari.
