El juicio oral y público por la sustracción y ocultamiento de Loan Danilo Peña sumó un capítulo de altísimo impacto político y judicial durante su tercera jornada de debate en el Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional, en la provincia de Corrientes. El Tribunal Oral Federal resolvió convocar formalmente en calidad de testigo a la líder de la Coalición Cívica, Elisa “Lilita” Carrió, cuyas recientes declaraciones públicas amenazan con sacudir las estructuras del poder local.
La incorporación de Carrió al listado de testigos no fue una iniciativa de la fiscalía, sino un estratégico planteo de Mónica Chirivín, la abogada defensora de Laudelina Peña, una de las principales imputadas en el expediente. El tribunal, presidido por el magistrado Fermín Ceroleni, dio luz verde a la solicitud, extendiendo además la citación testimonial para el abogado José Fernández Codazzi y el periodista Javier Ponzone.
La jugada de la defensa de la tía de Loan se apoya de manera directa en una fuerte revelación que Carrió hizo ante los medios de comunicación. Según se ventiló en la sala de audiencias, la exdiputada nacional aseguró haber mantenido un diálogo privado con el entonces gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés. En esa conversación, el exmandatario provincial le habría deslizado una frase que la defensa considera una prueba clave de coacción: “A alguien había que quebrar”, en presunta alusión a las presiones que habría sufrido Laudelina para instalar versiones falsas en los primeros días de la investigación.
Sorpresivo silencio de Laudelina
Más allá de las citaciones a nuevos testigos, la expectativa de la tercera audiencia estaba puesta en los acusados. Sin embargo, Laudelina Peña, la tía del menor, decidió no declarar ante el tribunal.
La Justicia Federal le atribuye un rol de coautora material en la sustracción y posterior alteración de pruebas del niño. La mujer prefirió hacer uso de su derecho a guardar silencio, a pesar de que su entorno había deslizado que aprovecharía la jornada para dar detalles de los hechos.
Tras la lectura de los datos de rigor, el juez Ceroleni le consultó formalmente si deseaba dirigirse al tribunal, recibiendo una tajante negativa por parte de la procesada, quien por ahora postergará su versión de los acontecimientos mientras sus abogados esperan el testimonio de “Lilita” Carrió.
