Flybondi tomó la drástica decisión de cancelar la totalidad de sus vuelos programados para la jornada debido a que los únicos tres aviones que mantenía en funcionamiento quedaron fuera de servicio. La suspensión afectó a los 11 despegues previstos para el día y alimenta fuertes versiones sobre la viabilidad y la continuidad de sus operaciones en el país.
Si bien desde diversos sectores aeroportuarios trascendió que la firma low cost intentaría reanudar de forma parcial sus frecuencias durante el viernes, las fuentes especializadas advierten que no existen certezas ni garantías técnicas de que logren revertir la parálisis.
La caída en picada de Flybondi es el reflejo de un prolongado deterioro operativo y financiero. Actualmente, la empresa cuenta con nueve aeronaves completamente inmovilizadas en tierra a raíz de severos inconvenientes vinculados a la falta de mantenimiento básico y a reiterados incumplimientos en los contratos de alquiler (leasing), una situación que incluye unidades que fueron enviadas a talleres del exterior y que nunca regresaron al territorio nacional.
Sin combustible y con conflictos judiciales
El asfixiante panorama se agravó en las últimas horas debido a la imposibilidad de la aerolínea para acceder al suministro de combustible. La parálisis de la flota coincidió con sensibles retrasos en los pagos a proveedores estratégicos del sector, entre ellos la petrolera estatal YPF, lo que terminó por cortar el crédito y dejar a los aviones sin abastecimiento. Esta interrupción total del servicio es un hecho inédito para la historia de la compañía en el mercado local, encontrando un único y lejano paralelismo con el freno total dictado durante la pandemia de COVID-19.
A la par del colapso en los hangares, el frente judicial de la empresa se volvió extremadamente delicado. Flybondi enfrenta una grave denuncia penal impulsada, entre otros letrados, por el abogado Lucas Bianco. La presentación judicial busca determinar la existencia de presuntas irregularidades en la comercialización de pasajes y fraude en la prestación del servicio. La causa toma como eje la cancelación sistemática de más de 2.500 vuelos que afectó directamente a más de 350.000 pasajeros, una problemática que se disparó a comienzos de 2025 y que mostró su peor cara durante la última temporada de verano.
Deudas laborales y competencia
La crisis de la firma de bajo costo también se juega en el plano de los derechos laborales. Un grupo de extrabajadores de la aerolínea rompió el silencio para denunciar graves incumplimientos en el pago de los retiros voluntarios y de las indemnizaciones que se habían acordado y firmado ante escribano público en marzo de este año, montos que hasta el día de la fecha no fueron transferidos.
Este complejo escenario técnico y social se desata, paradójicamente, en un contexto de plena desregulación del mercado aerocomercial promovida por el Gobierno nacional. El debilitamiento de Flybondi ocurre mientras competidoras directas del mismo segmento, como JetSmart, aprovechan la coyuntura para absorber rutas clave y ganar una mayor participación de mercado.
Finalmente, los especialistas recuerdan que la preocupante actualidad de la empresa se da tras una profunda reestructuración interna que, evidentemente, no dio los frutos esperados. Durante 2025, el fondo de inversión COC Global Enterprise desembarcó en la estructura accionaria de la firma, lo que provocó la salida del histórico CEO Mauricio Sana; un cambio de timón que, lejos de sanear las cuentas, sumergió a la primera low cost del país en su hora más oscura.
