Ventas minoristas de las pymes: cayeron 0,2% en agosto y acumulan una baja del 2,4% en 2026
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a registrar una caída durante agosto, según CAME. El consumo continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo, las tarifas, el endeudamiento de los hogares y una mayor cautela de los consumidores.

Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a mostrar resultados negativos en agosto, en un escenario marcado por la debilidad del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas retrocedieron 0,2% interanual en términos reales durante agosto. En la comparación con julio, la caída fue más pronunciada, con una contracción del 2,7%.
Con estos resultados, la actividad comercial pyme acumula una disminución del 2,4% en los primeros ocho meses de 2026.
Menor poder adquisitivo y consumidores más cautelosos
Según el informe, uno de los principales factores detrás del comportamiento negativo fue la reducción del dinero disponible de las familias. El impacto de las tarifas de los servicios públicos y el endeudamiento acumulado condicionaron la capacidad de consumo.
A este escenario se sumó el menor movimiento comercial posterior al período de vacaciones y una conducta cada vez más prudente por parte de los consumidores. Las familias priorizaron la compra de productos esenciales y dejaron para más adelante aquellos bienes considerados prescindibles o de mayor valor.
Esta situación también se reflejó en la percepción de los propios comerciantes. El 47,4% señaló que su nivel de actividad se mantuvo sin cambios respecto de agosto de 2025, mientras que el 46,5% afirmó que la situación de su negocio empeoró.
Este último porcentaje representa un incremento de dos puntos respecto de julio, cuando el 44,5% de los comerciantes había manifestado una evolución negativa.
Expectativas moderadas para los próximos meses
A pesar del escenario complejo, las expectativas empresarias muestran cierto margen de optimismo hacia adelante.
El 43,9% de las pymes considera que su situación económica se mantendrá sin cambios durante los próximos 12 meses, mientras que el 42,8% espera una mejora. En tanto, el 13,3% anticipa un deterioro de su situación.
Sin embargo, la incertidumbre se mantiene a la hora de analizar las inversiones. El 57,9% de los comerciantes consideró que actualmente no es un buen momento para destinar fondos a sus empresas. Apenas el 13,5% respondió que sí es un momento adecuado, mientras que el 28,6% no tomó posición.
Qué sectores aumentaron y cuáles tuvieron caídas
El comportamiento de las ventas fue dispar según el rubro. De los siete sectores relevados por CAME, cuatro registraron mejoras interanuales.
Perfumería encabezó el crecimiento, con una suba del 12,8%, seguida por Textil e indumentaria, que avanzó 6,4%.
También tuvieron resultados positivos Calzado y marroquinería, con un incremento del 1,2%, y Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, que registró una mejora marginal del 0,3%.
En el otro extremo, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles sufrió la mayor caída, con un retroceso del 4,8%.
También finalizaron agosto con números negativos Alimentos y bebidas, que cayó 2,5%, y Farmacia, con una baja del 0,5%.
Las ventas online crecieron 17,6%
Uno de los datos más destacados del relevamiento fue el comportamiento del comercio electrónico, que mostró una dinámica diferente a la de los locales físicos.
Las ventas online realizadas por comercios que también cuentan con establecimientos a la calle aumentaron 17,6% interanual y registraron una mejora del 0,4% respecto de julio.
El resultado muestra la creciente importancia del canal digital como alternativa para los comercios, especialmente en un contexto donde los consumidores comparan precios y buscan promociones antes de concretar una compra.
Promociones para sostener las ventas
Algunas fechas del calendario comercial, como el Día del Niño, permitieron generar un movimiento adicional en determinados sectores, especialmente en panificados, indumentaria infantil y regalería.
Sin embargo, ese impulso no alcanzó para revertir la debilidad general de la demanda.
Las familias mantuvieron una conducta de compra cautelosa y fragmentada, concentrándose en reposiciones impostergables y productos esenciales. En cambio, continuaron postergando la adquisición de bienes durables, calzado formal y artículos de mayor precio.
Al mismo tiempo, los comerciantes enfrentaron una presión creciente sobre sus costos. Las actualizaciones de las listas mayoristas, el aumento de los fletes y la competencia de productos importados de bajo precio impactaron sobre márgenes de rentabilidad que ya se encontraban ajustados.
Otro de los problemas señalados fue la dificultad para ofrecer financiación en cuotas sin interés, una herramienta clave para estimular la compra de productos de mayor valor.
Frente a este escenario, los comercios apelaron a descuentos por pago contado, liquidaciones de temporada y promociones bancarias, con el objetivo de sostener el movimiento comercial y reducir los niveles de stock.




