EE. UU. y Argentina lanzan el Corredor Andes-Atlántico: abarca infraestructura, energía y minería estratégica
El proyecto unirá a las regiones productivas del sector oeste de nuestro país con los puertos del océano Atlántico y mercados del mundo.

Argentina y Estados Unidos anunciaron la creación del Corredor Andes-Atlántico, un ambicioso proyecto logístico y comercial diseñadp para conectar las principales regiones productivas del oeste argentino con los puertos del océano Atlántico y los mercados globales.
A diferencia de un proyecto de obras tradicionales, la propuesta plantea un esquema integral que abarca transporte, energía e infraestructura digital. El trazado contempla mejoras estratégicas en ferrocarriles, vías navegables, terminales portuarias, oleoductos y redes de transmisión eléctrica, con el propósito de optimizar el traslado y potenciar la exportación de recursos naturales.
Cobre, oro, plata y litio
El valor estratégico del corredor radica en el potencial de las provincias occidentales del país. La región alberga vastas reservas de cobre, oro, plata y litio, además de la formación de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén. Al actuar como un puente logístico entre los centros de extracción y las vías fluviales y marítimas, la iniciativa busca eliminar cuellos de botella en el transporte y expandir sensiblemente los volúmenes de exportación.
El sector energético constituye uno de los pilares del acuerdo. Estados Unidos facilitará inversión, tecnología y esquemas financieros —como préstamos directos, garantías y seguros— para dinamizar el desarrollo comercial de Vaca Muerta y movilizar la llegada de equipamiento y empresas proveedoras.
Paralelamente, la minería de minerales críticos se sitúa como un eje clave. Ambos países trabajarán en promover la extracción y el procesamiento de insumos esenciales para las cadenas industriales y tecnológicas modernas, contribuyendo a la diversificación de las redes de suministro internacional.
En el plano tecnológico, el proyecto incorpora una dimensión digital centrada en la adopción de tecnologías seguras y confiables para agilizar los sistemas comerciales y optimizar los controles e inspecciones aduaneras.
Para apalancar estas inversiones, Washington pondrá a disposición recursos de organismos como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), la Agencia de Comercio y Desarrollo de EE. UU. (USTDA) y el Export-Import Bank (EXIM Bank). Según confirmó el embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, el EXIM Bank podrá destinar hasta 7.000 millones de dólares para iniciativas energéticas y de minerales críticos, monto que se sumará a otros fondos de inversión pública y privada.
Como contrapartida, el Gobierno argentino se comprometió a continuar fortaleciendo su marco legal y regulatorio, otorgando mayores garantías jurídicas para la atracción de capitales extranjeros y la participación activa de empresas estadounidenses.
El Corredor Andes-Atlántico se integra a la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global (PGI) impulsada por el G7. Asimismo, forma parte de una red de corredores promovidos por Estados Unidos a escala global, entre los que se destacan el Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa, la Ruta de Transporte Transcaspiana, el Corredor de Lobito en África y el Corredor Económico de Luzón en Filipinas.




